Martes 4 DE Agosto DE 2020
Opinión

Nineth Montenegro

Vida politica y coyuntura.

Fecha de publicación: 30-08-18
Por: Helmer Velásquez

Existen personas, cuya vida es síntesis ineludible de historia. El conocimiento de sus discursos y acciones aproxima al decurso de generaciones. A las razones del poder en un periodo determinado, su ejercicio, la suerte de los oprimidos, sus propuestas, organización y jornadas. Es decir, los porqués de la conformación de la sociedad y sus contradicciones.  Son los hitos en la vida de personas memorables, los que señalan rutas hacia los centros nerviosos de la historia. Del eslabón de vida –obviamente habrá que ir– hacia campos más profundos y complejos de interpretación y seguimiento. Así leer la hoja de vida política de la diputada Montenegro, nos sitúa, en un Movimiento Estudiantil afanado con el cambio social, los duros caminos de la revolución guatemalteca, los dolores, luchas e incertidumbres generados por una aguda represión militar. Los esfuerzos por ampliar el campo electoral más allá de los corifeos de siempre, hasta el ejercicio digno del parlamentarismo y la capacidad de iniciativa, en el medio de un parlamento que no parlamenta.

No es esta una elegía. Busco nada más, situar a la parlamentaria en el entorno particular que le correspondió vivir y de cómo el vendaval de la política partidista, ha colocado en particular situación su ejercicio político y liderazgo. No digo, que sea una situación difícil, las habrá tenido peores. Lo contradictorio, es que, se ve de frente con la justicia electoral por un delito común conexo, cuyo hecho generador estoy seguro no ejerció con dolo –ese ya es mi juicio de valor– argumento que por supuesto no le exculpa, en razón del cargo que ostenta. Lamento eso sí que le tocara, en historia, compartir banca con arlequín, que según confesión de sus patrocinadores, este de propia boca solicitó, que la “desinteresada” colaboración empresarial se hiciera por canales encubiertos. Los ahistóricos detractores de la diputada Montenegro –no refiero MP ni CICIG–  han dedicado tinta y dineros a denostarla y a mellar su imagen. Nunca –a juzgar por los resultados electorales y su credibilidad– lo han logrado. Ha mantenido incólume dignidad y simpatías populares. Aún ahora. Así que en este ejercicio de limpia del ágora parlamentaría. Encuentro por Guatemala y su Secretaría General van al banquillo. No hay más que sacar fuerzas de su historia y enfrentarlo.

Queda a Nineth Montenegro, mantener entereza e integridad. La solvencia se la otorga su inserción en la historia nacional. Enfrentar la justicia sin dilaciones y con la verdad, le corresponde. Debe marcar diferencia con los mercaderes de siempre y tiene la moral para ello.

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