Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El testamento del “diferente”

Me he tomado la libertad de intentar hacer una traducción libre de unos párrafos que son de aplicación universal, no solo para sus paisanos norteamericanos.

— Rodolfo Neutze
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Esta semana el senador John McCain (Maverick=Diferente) perdió la batalla contra el cáncer. Toda la prensa americana se ha deshecho en echarle flores y tributos. Da gusto que al final de su vida le reconozcan sus atributos los mismos que hace diez años en su competencia electoral contra Obama lo hacían pedazos. Esto nos da la esperanza que todas las diferencias al final con el tiempo pueden desaparecer y que lo que nos abruma hoy en el futuro posiblemente puede cambiar. El secreto es tener la paciencia y el coraje para esperar el cambio de actitud.

Cercano a dar su último respiro en este mundo y dejarlo, dejó un comunicado final, una especie de testamento. Envidiable oportunidad de decir adiós, pero sobre todo creo que murió con la certeza que había dado su mejor esfuerzo por servir a su país, y aunque había cometido errores sabía que nadie es perfecto y que todos los cometemos. Me he tomado la libertad de intentar hacer una traducción libre de unos párrafos que son de aplicación universal, no solo para sus paisanos norteamericanos.

En este párrafo que sigue McCain llama a los estadounidenses a pensar más en lo que une que en lo que desune, algo que nos urge a todos los guatemaltecos. “Nosotros alegamos y competimos y a veces hasta nos villanizamos entre nosotros cuando tenemos nuestros ruidosos debates públicos. Pero siempre hemos tenido tanto más en común entre nosotros que lo que nos diferencia. Si solo pudiéramos recordar eso y darnos el beneficio de la presunción de que todos amamos nuestro país, podríamos salir adelante de estos tiempos difíciles. Vamos a salir de esto más fuertes que antes. Siempre lo hacemos”.

En lo que seguramente fue la parte más difícil de escribir para él, su final despedida, hace mención de la temporalidad de nuestros problemas, y que todos debemos sacar fuerzas de flaqueza para poder cambiar nuestra historia, algo que los guatemaltecos también podemos y debemos hacer. “No nos desesperemos de nuestras dificultades actuales si no siempre creamos en la promesa y grandeza de Norteamérica, porque nada es inevitable aquí. Los norteamericanos nunca nos rendimos. Nunca nos rendimos. Nunca nos escondemos de la historia. Hacemos la historia”.

 

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