Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

¿De Gaulle en cuestión?

— Jacques Seidner
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De Gaulle fue sin duda el personaje histórico más prominente de Francia del siglo 20.

Surgido de pequeña nobleza rural, tenía todas las calidades y defectos de la oficialidad francesa de la post guerra de 1871. Pero sin duda con relación a sus colegas del alto mando tenía un plus de inteligencia, visión del futuro y decisión en la acción. Y fue así que surgió el Hombre del 18 de Junio con su llamado radial desde Londres a raíz de la derrota francesa frente a Alemania en 1940. Las ondas hertzianas llevaron el mensaje de un general recién ascendido y desconocido del gran público que llamaba a la resistencia, a todos los franceses. Fue escuchado por muchos, creído por pocos. Pero esos pocos –inclusive algunos pocos desde Guatemala– se tornaron a lo largo de la guerra millones que acudieron un Agosto de 1944 a vitorear a un De Gaulle que presidía el desfile militar que consagraba la Liberación de París, y que había a lo largo de la guerra y sombríos días salvado “el honor de Francia”.

De Gaulle se nombró Presidente e intentó durante dos años reorganizar políticamente a Francia liberada. En esa oportunidad no lo logró y tal el romano Cincinato abandonó el poder voluntariamente retirándose a su ciudad natal de Lorena.

Su exilio duró 12 años hasta que fuera requerido su regreso al poder por la clase política tradicional e incapaz ante la rebelión de militares franceses que combatían la revuelta argelina. De Gaulle en el curso de los años de soledad había reflexionado sobre una modalidad de gobierno que a su mejor criterio le convenía a Francia. Su regreso al poder en 1958 impuso esos cambios que llevaron al nacimiento de la V República –que rige aún los destinos de la nación y que él presidió durante los primeros diez años.

Y un cierto mes de mayo del 68 París –ciudad revolucionaria por excelencia– estalló en una revuelta que empezó con desórdenes callejeros escolares, y se generalizó rápidamente a otros estamentos de la sociedad francesa. Al viejo general sorprendido y sobrepasado por los eventos le costó un triunfo estabilizar la situación habiendo entendido que su tiempo había pasado y que su misión pública había llegado a término.

Fue entonces que para salvar su imagen y con cierto maquiavelismo propuso a la nación un referéndum que de no ser aceptado provocaría su renuncia automática.

Tal como previsto por él la votación le fue contraria y su auto retiro de la vida pública inmediato y definitivo.

Murió en 1970. Sus dos objetivos, Francia liberada y La Quinta República persisten.

La crítica es fácil, el arte difícil.

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