Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

No se hagan bolas

Es una burla buscar lo absoluto en lo relativo.

Fecha de publicación: 28-08-18
Por: Amílcar Álvarez

Gurús calificados anticipan una posible recesión de la economía europea y un estancamiento de la estadounidense en un rango del 2.5 por ciento del PIB, coincidiendo el Banco Mundial y la Reserva Federal a pesar del bajo desempleo, –4.1 por ciento– el menor en 17 años que favorece a Trump en las elecciones legislativas de noviembre. También dicen que es posible un debilitamiento entre otras causas por la guerra comercial con China, a pesar de la buena salud de Wall Street atribuida en gran medida a la especulación de los operadores en el mercado financiero, incrementada por la sofisticada tecnología de punta disponible, siendo previsible una crisis similar a la de 2008. En ese escenario bailan economías periféricas como la nuestra por los precios bajos de las materias primas, –commodities– debido en parte a maniobras especulativas de los fondos de inversión, bajando el precio del café incluso a menos de un dólar la libra, con efectos nocivos al no cubrir el costo de producción afectando a los productores. La crisis no fue detectada por el Banco de Guatemala diciendo ahora que no la captó su radar, como si necesitara una bola de cristal para adivinar el futuro y no disponer de técnicos bien remunerados que supuestamente analizan las tendencias del mercado internacional. Las excusas y pretextos no tienen validez, por andarse rascando el ombligo invierno y verano. En el caso del azúcar, el precio de US$0.10 centavos libra en el mercado mundial lo digiere el oligopolio de características especiales al venderse entre US$0.48 y US$0.50 centavos la libra al consumidor local, –subsidio injustificado– y producir energía eléctrica, etanol, etcétera.

En ese contexto, surgen propuestas para taparle el ojo al semoviente sin entrarle al fondo de la problemática como lo requieren las circunstancias. La primera que se conoce pretende devaluar anualmente el quetzal un 30 por ciento sin decir por cuantos años y a cuenta de qué ni los efectos en la economía, en especial en el bolsillo de la clase media a punto de desaparecer, que junto a la clase baja andan por la calle de la amargura soportando con estoicismo, el aumento de precios en bienes y servicios, la pérdida de su capacidad de compra y del poder adquisitivo de la moneda que se repetirá con una inflación sin control corriendo el riesgo de caer en el abismo de Venezuela solo que sin petróleo. Como las repercusiones de políticas erróneas siempre caen en los de abajo y que gracias a la comunicación virtual ya no pasan inadvertidas como en el pasado en que todos decían amén, hay que ser prudentes antes de precipitarnos en el infierno al que estamos a punto de caer, por cortesía de la corrupción galopante y de la elite, hostil a cambios si no la benefician.

Una opción que deben analizar complementada por otras políticas es establecer un tipo de cambio fijo de Q8.00 por US$1.00 estabilizando los precios en esa franja, dolarizando la economía. El beneficio sería generalizado, especialmente para las familias que reciben remesas al disponer de las transferencias de dólares a sus cuentas bancarias directamente sin pagar diferencial cambiario. Los cientos de millones de dólares que perciben los bancos por ese concepto, se trasladarían a millones de personas fortaleciendo la inversión y el consumo dinamizando la economía. La política monetaria, cambiaria y crediticia debe revisarse, dejando de bailar el son que tocan los de la foto, dando forma al futuro del país y disfrutar las grandezas que proclaman los teóricos del capitalismo no solo sus miserias conocidas y por conocer, repartidas con generosidad en los países periféricos. La mentalidad de la dirigencia debe evolucionar paralela a la tecnología, resolviendo una crisis reversible que requiere sensatez y aplicar una política dinámica integral, evitando un colapso social al desatarse los grandes males mal curados acumulados en el tiempo, y tener que recurrir a medidas extremas para contener un desafío popular justificado. Si no se han dado cuenta que la pandemia de Maduro está madura están jodidos y si no imaginan verse arrastrados por la ventolera que se avecina, están peor. Joya. Es una burla buscar lo absoluto en lo relativo.