Sábado 15 DE Junio DE 2019
Opinión

La revolución de los enanos

Un momento atípico en la historia de la humanidad.

Fecha de publicación: 28-08-18
Por: Phillip Chicola

El mundo vive una transformación de sus estructuras. Por primera vez en la historia, vivimos un periodo en el que pequeños actores compiten y desplazan a los grandes actores de poder.

En materia política, vemos el rechazo de las sociedades a la política tradicional. En los últimos cuatro años, los triunfos electorales de Donald Trump en Estados Unidos, de Jimmy Morales en Guatemala o de Mauricio Solís en Costa Rica, además del ascenso de Podemos y Ciudadanos en España o de los movimientos de extrema derecha en Europa, tienen una narrativa en común: el rechazo de los votantes contra el establishment político tradicional, y el apoyo electoral a “nuevas opciones políticas”. En cambio, vemos que grandes dinastías políticas –aquellas que se entendían como favorecidas para acceder al poder– sufren derrota tras derrota: Jeb Bush y Hillary Clinton en Estados Unidos, Keiko Fujimori en Perú o Rahoul Ghandi en India, evidencian que las ciudadanías de varios países están optando por separarse de los clanes políticos familiares y apostando por “lo nuevo”.

Vemos también un divorcio entre el discurso de las elites, los formadores de opinión y los medios de comunicación, con las demandas de las masas ciudadanas. El brexit en Gran Bretaña, el triunfo del “No” al plebiscito sobre los Acuerdos de Paz en Colombia, la victoria de Donald Trump, o incluso, el crecimiento de una opción con Marine Le Pen en Francia evidenciaron que las narrativas mediáticas y de elites académicas no necesariamente representan el sentir de las grandes capas medias de estos tres países.

Vemos también un enfrentamiento directo entre poderes judiciales y poderes políticos. En Estados Unidos, la investigación del FBI y el Departamento de Justicia sobre una posible influencia de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos ponen en aprietos al hombre más poderoso del mundo. En Brasil, la investigación de un grupo de fiscales ha generado un terremoto político de grandes magnitudes: el expresidente Lula da Silva ya condenado; el gobierno de Dilma Roussef implosionó; además de una veintena de senadores, políticos y grandes empresarios brasileños que han sucumbido son tan solo las consecuencias más evidentes del caso Lava Jato. Mientras las investigaciones del caso Odebrecht hacen tambalear a las elites políticas de Perú, Panamá, Colombia, República Dominicana, y Guatemala. Y aquí mismo, fiscales del Ministerio Público e investigadores de la CICIG, han procesado a dos gobiernos, antejuiciado al actual Presidente, han depurado a casi una treintena de legisladores, cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y más de 40 altos funcionarios de los últimos dos gobiernos.

Pero no solo en política se vive este fenómeno. En materia económica, pequeños actores desplazan a poderes tradicionales. Hoy los nuevos multimillonarios no son los herederos de grandes consorcios empresariales. No, por lo general son jóvenes genios que desarrollan productos y servicios informáticos, y que amasan fortunas en pocos años. Esa es la historia de Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Larry Page, quienes también han buscado revolucionar la relación entre el poder político y los actores empresariales. Pero la revolución no se queda ahí. Veamos el caso de algunas empresas. Uber, sin ser propietario de un solo vehículo en el mundo, tiene un valor en bolsa más alto que empresas tradicionales como Ford o General Motors. O veamos Airbnb, que sin ser propietario de un solo inmueble, tiene mayor valor que grandes cadenas como Hilton o Marriott. Por primera vez en la historia de la humanidad, los pequeños compiten en igualdad de condiciones con los grandes. Esto implica un cambio en la forma de hacer las cosas en el mundo. Y naturalmente, la gobernanza, la estabilidad tradicional y las reglas del juego se encuentran en un proceso de metamorfosis para adaptarse a este atípico momento de la historia de la humanidad.

Etiquetas: