Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

El dilema chino

¿A ver si la “nueva política” propone algo diferente?

— Roberto Antonio Wagner
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El rompimiento de relaciones diplomáticas entre El Salvador y la República de China (Taiwán) despertó algunas (cada vez menos) voces en el país sobre si deberíamos seguir los mismos pasos y abrir relaciones con la actual segunda economía más grande del mundo o mantener la relación histórica con Taiwán. El tema es de mucha importancia, pero sigue discutiéndose de forma superficial con mucha atención a las formas en vez del fondo.

Hay que destacar que la decisión de El Salvador con fines partidistas del actual gobierno de Sánchez Cerén y el FMLN con miras a las elecciones generales de febrero del 2019. También es importante resaltar que bajo la actual política exterior de Tsai Ing–wen, actual presidenta de Taiwán desde mayo de 2016 por el Partido Democrático Progresista ha visto como cinco aliados terminaron relaciones diplomáticas para luego reconocer a la República Popular de China. Sin embargo, se presenta ahora un dilema cuando Taiwán se queda con solo 17 países que lo reconocen y el mayor de ellos, en términos de población, es Guatemala.

Las alertas se han disparado en aquel país, algunos analistas advertían de un posible efecto dominó después que Panamá rompió relaciones hace poco más de un año. Ante un debate, que debería ser activo en las universidades, círculos empresariales y en la esfera pública nacional existen ciertos aspectos que se deben tomar en consideración. Hay que derrumbar el mito que es de que un rompimiento de relaciones con Taiwán y una apertura política y comercial con China no se traducirá en una catarata de inversiones y comercio. Habrá regalos en el corto plazo (ambulancias, patrullas, festivales culturales y un estadio) pero lo importante es pensar en el mediano y largo plazo.

A China le interesa nuestra ubicación geográfica para movilizar sus productos y en un mediano plazo su ambición voraz por los recursos naturales se presenta como una amenaza y no una oportunidad. En cuanto al comercio, que existe, siete de los ocho productos que China importa de Centroamérica son residuos para reciclaje y chatarra siendo El Salvador el principal proveedor y Costa Rica la excepción con la venta de manufacturas.

Por años se ha hablado de diversificar mercados y atraer más inversión, pero no se avanza más allá de la propuesta efímera. Sin un debate a fondo sobre el tema Taiwán–China cualquier decisión será puramente coyuntural por no decir improvisada. ¿A ver si la “nueva política” propone algo diferente?

@robertoantoniow

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