Domingo 9 DE Agosto DE 2020
Opinión

A un año del no grato

Al parecer, el comisionado Iván Velásquez sigue siendo tan no grato como hace un año.

Fecha de publicación: 28-08-18
Por: Estuardo Porras Zadik

Estoy seguro que el presidente Jimmy Morales no ha cambiado de parecer. Para él y para un selecto grupo de personas, el hecho que el comisionado Velásquez siga al frente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) sigue siendo tan incómodo como lo era en 2017.

La transición de mando en el Ministerio Público (MP), de Thelma Aldana a Consuelo Porras, sirvió de aliento e insumo de desinformación para aquellos que le apostaron a que la segunda era la ungida del presidente Morales. Un simple repaso a su trayectoria debió de haber sido suficiente para garantizar la continuidad del trabajo bien hecho por la administración saliente. Es importante recalcar que en toda transición existe un periodo de adaptación, y esta no fue la excepción. Aquellos que durante este proceso intentaron convencer a la población de que la agenda de Porras respondía a los intereses de los defensores del statu quo, dejaron fuera de su análisis lo siguiente: el proceso que la llevó a la terna final, su intachable pasado, y el irrefutable y abrumador apoyo a la lucha contra la corrupción por parte de agentes internacionales y de la mayoría de guatemaltecos. Hoy se quedan sin ese aliento quienes no terminan de entender que la lucha contra la corrupción no tiene marcha atrás, y que serán muy pocos los que estén dispuestos a comprometer su futuro y el de millones de guatemaltecos por rescatar a un pequeño grupo que está librando una batalla perdida.

El desgaste internacional ha llegado a niveles nunca antes vistos y no ha logrado los efectos esperados o para su efecto, los prometidos. Aunque pocos, los resultados de la romería causaron ruido, un ruido capaz de congelar los fondos por parte del Gobierno de Estados Unidos para la Comisión durante un corto periodo de tiempo. Cabe mencionar que estos ya han sido liberados. Al día de hoy, Estados Unidos ratifica el apoyo a la lucha contra la corrupción y la impunidad a través de la CICIG y, más importante aún, bajo el liderazgo del comisionado Velásquez. La Comisión no se queda sin combustible y es más, ahora cuenta con un par de listados por parte del Gobierno estadounidense que prometen ser detonantes importantes en esta lucha. Los millones gastados en desprestigiar el trabajo de la CICIG no surten efecto, y dejan en el limbo a sus financistas, promotores y adheridos.

A un año del no grato, el panorama es alentador para la mayoría de guatemaltecos que sueñan con un país en el que predomine el verdadero Estado de derecho. Sin embargo, para quienes de alguna manera han sido cómplices del sistema corrupto al que nos hemos acostumbrado –y que lastimosamente es endémico en todos los sectores de la sociedad–, el miedo, la incertidumbre y la impotencia los han absorbido. La realidad es que hoy no hay otra salida más que la persecución penal y, en la mayoría de los casos, la cárcel; eso realmente no es beneficioso para el proceso de cambio por el que atraviesa nuestra sociedad. Sin una justicia transitoria, que no sea sinónimo de impunidad, el proceso de cambio será imposible. Una ley de aceptación de cargos, en una justicia transitoria le permite a la sociedad el derecho a la verdad, al resarcimiento de los daños causados y lo más importante, la garantía de que estos delitos no vuelvan a cometerse. Aunque existe sed de justicia y la mayoría de guatemaltecos quiere ver a muchos en la cárcel, debemos crear las condiciones que nos permitan diferenciar de entre quienes están hoy siendo medidos con la misma vara. Sin una válvula de escape, será casi imposible avanzar.

Lo que toca es tomar la decisión de pasarse del lado correcto de la historia y juntos encontrar la salida transitoria que nos permita avanzar. Ahora bien, habrá quienes no lo podrán hacer ya que sus pecados sobrepasan los límites tolerables. Seguro para estos, el comisionado Velásquez seguirá siendo tan no grato como hace un año. Para los demás aún pueden sumarse a esta lucha que seguro no tiene marcha atrás.