Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El poder del “miedo”

Esa inagotable sensación que igual nos catapulta al éxito o nos hunde en el fracaso..

— Rodolfo Neutze
Más noticias que te pueden interesar

Desde el origen más remoto de nuestra vida, es decir cuando dejamos de ser animales salvajes y nos volvimos humanos, el miedo ha dirigido nuestro actuar. Nuestro cerebro tiene una parte primitiva llamada amígdala que, simplemente dicho, pudiéramos identificar como la fuente de nuestros instintos de supervivencia. Esta pequeña parte de nuestra humanidad es la responsable que reaccionemos a muchos eventos sin darnos cuenta. Existe para que podamos correr, congelarnos o pelear en cualquier situación de peligro en donde el miedo toma control de todo nuestro ser. Pero, como una inmensa mayoría de nosotros ya no vivimos con el riesgo diario que nos coma el león, la amígdala ha dejado de tener un servicio exclusivo de supervivencia y en cambio ahora es responsable de muchos de nuestros problemas cotidianos. Peleamos, discutimos y actuamos inconscientemente gracias a que la amígdala percibe nuestro miedo y nos hace actuar muchas veces irresponsablemente.

Con mucha preocupación vemos que nuevamente el miedo será el gran motivador en el proceso electoral de 2019. En vez de buscar las mejores opciones, estamos cayendo otra vez en buscar al menos malo y que evite que quede quien nos da miedo. Hoy el miedo no es a una sola persona, es más generalizado y abarca a varios posibles candidatos. Lo peor es que ese pánico electoral no es exclusivo de los extremos ideológicos tan alborotados en estos días, sino también ya llegó a los moderados. Hoy le tenemos miedo a los izquierdistas, a los corruptos, a los inútiles y hasta a los idealistas.

He tenido la oportunidad de intentar motivar a varias personas a que participen en cargos de elección popular para que den el paso de la contemplación a la acción. Y el sentir generalizado es que les da miedo que el sacrificio no valga la pena, que no se pueda hacer nada y solo se quemen en el intento. Escucho que tal vez es mejor buscar a ese “alguien” que se tome la tarea de vencer a nuestros miedos por nosotros. ¡Ese super héroe no existe! En esta vida lo único seguro es que vamos a morir. En medio de esas dos respiraciones, la que damos al nacer y la última, tenemos mucho por hacer. El único y verdadero miedo que debiera preocuparnos es que en nuestro lecho de muerte sintamos que no hicimos lo suficiente por nuestra familia y/o nuestro país. No pretendo decir que para morir tranquilo todos tenemos que ser candidatos de elección popular. Quiero pensar que la participación cívica tiene varios tonos, a unos toca más intensa y activa dentro de la cancha, y a otros menos activa, pero que haciendo porras desde las gradas apoyan al éxito de los otros. Lo que si no podemos hacer es quedarnos pasivos a lo que pasa alrededor y pretender que, escondidos en nuestro refugio, alejados por culpa de nuestro miedo, vamos a poder sobrevivir eternamente. La muerte también se da por la inanición, no solo por la acción. Quisiera compartir esta frase encontrada en el Internet para que nos sirva a vencer nuestra pasividad: “La persona más peligrosa es una que está llena de miedo. Esa es a la que hay que temerle más”, Ludwig Borne.

Etiquetas: