Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

Desastre en el volcán de Fuego en 2018 (Parte II)

¡Cuidado con los datos oficiales!

Fecha de publicación: 21-08-18
Por: Luis Rafael Valladares Vielman M. Sc.*

A pesar de tener el derecho a manejar y distribuir los recursos obtenidos en los centros de acopio y por medio de la ayuda internacional, las víctimas del desastre no poseen la experiencia necesaria para esta tarea. Por ello se debe confiar en la presencia de personas probas que puedan prestar una asesoría adecuada en la administración de lo recolectado. La organización y participación de los afectados en este proceso es importante en cuanto a que debe distribuirse la ayuda durante el tiempo necesario para retomar sus labores o, en su defecto, a otras ocupaciones que surjan con el tiempo.

El INE haciendo referencia al incidente ocurrido, expuso que el lugar y cada una de las viviendas estaban debidamente referenciadas, y que conocen la cantidad de habitantes, pero dichos datos son conocidos solo al interior de la institución. El uso de los números y de los datos, en última instancia, refleja intereses.

A través de imágenes satelitales se conoce que el mayor poblamiento del territorio afectado se realizó posteriormente al año 2006, a partir de ese año se establece una dinámica de población creciente, que se vincula al incremento de personas que tiene el municipio de Alotenango y los otros municipios al Sur de La Antigua Guatemala. En esa misma temporalidad se visualiza también la construcción y mejoras del hotel antes mencionado. Las características paisajísticas del lugar lo hace atractivo para la construcción de este tipo de complejos turísticos, y a su vez se ha convertido en un atractivo de población por el empleo que se ha generado.

Uno de los vecinos afectados expuso que en el lugar de la tragedia vivían 800 familias. Suponiendo que cada una contara con seis miembros en total, el estimado de población sería de 5 mil habitantes. El mismo vecino, con una pala en mano, reclamaba que una sola máquina estaba trabajando en el lugar, posponiendo el rescate de los cuerpos de las víctimas soterradas dentro de las casas que quedaron bajo toneladas de arena, ceniza y restos arrastrados por el flujo piroclástico.

De parte del gobierno existe una conveniencia al ocultar el número exacto de víctimas debido a la culpabilidad por negligencia y falta de prevención. Conjeturando que por ser domingo y por cuestiones laborarles 2 mil habitantes no estuvieran ubicados ese día en San Miguel Los Lotes, se estaría estimando que 3 mil pobladores sufrieron el suceso.

Según los datos oficiales 2 mil 362 personas albergadas pertenecerían a San Miguel Los Lotes, es decir el 90 por ciento del total de personas albergadas. Bajo el supuesto que la población fueran 3 mil personas y considerando las 46 personas heridas, la cantidad total de muertos sería de 592; un dato conservador en cuanto a que podría ser mayor a 3 mil la cantidad de personas que estuvieran en el lugar en ese momento. A cuatro días del siniestro únicamente han sido 101 cadáveres los contabilizados.

El conteo de habitantes y de víctimas es importante, para la certeza de la muerte y satisfacción espiritual de los deudos. Es importante también, en la negociación de los terrenos y la planificación adecuada de las construcciones que deberán realizarse para la reubicación y el traslado de las víctimas; debiéndose contar con la información necesaria para no distraer fondos en intereses que se alejen de las necesidades de las víctimas del desastre.

*Profesor investigador del CEUR

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