Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

14 de agosto de 1928

Se aprende muchísimo al recibir una invitación a una piñata de 90 años.

— Rodolfo Neutze
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María Rosa Pablos de Burgaleta (Mamai) nació en León, España, hace apenas noventa años. Gracias a que conocí y luego me case con su nieta, pues he tenido abuela extra los últimos veintiséis años. No cualquiera tenemos la dicha de llegar a esa edad, sanos, pero más importante aún rodeado de sus cuarenta y cinco parientes cercanos (incluyendo a su esposo Alejandro de 97) para celebrar una piñata fenomenal.

Ese número que automáticamente nos hace pensar en un siglo me hizo reflexionar que mucho y casi nada ha cambiado en estos ¡noventa años! En esa época el mundo se esforzaba por hacer tratados y pactos que evitaran una nueva guerra; las Olimpiadas de Ámsterdam generaban problemas con los soviéticos; y en España había un dictador. Hoy todos estamos tratando de evitar que Corea del Norte no cause una guerra nuclear; los ex soviéticos dieron problemas pero futbolísticos; y en España cambiaron a su presidente electo democráticamente a través de acuerdos parlamentarios no necesariamente populares. Resulta que seguimos con problemas similares pero solo que ahora podemos vernos con cualquiera en el mundo gracias a WhatsApp; las noticias reales y/o falsas nos llegan en mili segundos a través de las redes sociales; y los jóvenes van a mil por hora y no tienen tiempo para nada.

Cumplir noventa años y tener la suerte de escuchar a quien los cumple, nos recuerda cosas súper importantes que el diario vivir pareciera querer escondernos. La vida y el tiempo siguen inexorablemente y solo nosotros tenemos la oportunidad y la decisión de vivirla o dejarla pasar. Todos tenemos problemas y pasamos ratos malos, pero al final siempre tendremos a la familia y amigos para superarlos y resolverlos. Podemos alejarnos físicamente o emocionalmente de nuestros seres queridos, pero saber que los tenemos debe ser suficiente razón para querer continuar caminando con fuerza para adelante. Como familia, como sociedad, como país, debemos siempre buscar lo que tenemos en común y que esto nos fortalezca y reduzca nuestras diferencias. Los problemas de hoy, que nos agobian en casa o en las redes sociales, nadie los recordara en noventa años. Solo prevalecerán las buenas actitudes, los buenos momentos y las fotos de una piñata de un ser querido que logra una meta envidiable.

 

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