Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

¡Trump tenía razón!

Para 2035 China tendrá que superar uno de dos obstáculos, o encontrar un tipo de balance entre ambos.

Fecha de publicación: 14-08-18
Por: Roberto Antonio Wagner

Este seguramente no será un titular que uno vaya leer en alguno de los medios masivos de información en EE. UU. o Europa, pero que no lo lea no quiere decir que sea cierto. Desde que hace unas semanas se lanzó la mentada guerra comercial entre EE. UU. y China, un giro inesperado se ha visto en el Congreso político estadounidense en donde los críticos demócratas del presidente Trump, desde la izquierda moderada a la más activista en aquel país, han elevado a China al puesto de amenaza comercial número uno.

En 2005, bajo la administración de George W. Bush, los dos puntos en la estrategia de defensa nacional de EE. UU. eran la guerra contra el terrorismo y la contención económica de China. Aun así, Bush no logró que la oposición demócrata apoyara el segundo punto, como tal parece que la administración Trump si logrará. El problema de fondo con China no es el de pérdida de trabajos, comercio desleal, propiedad intelectual sino más bien que para que China logre sus objetivos de mediano (a 2035) y largo plazo (2050) de convertirse en la primera potencia mundial deberán cambiar el sistema económico mundial o este los terminará cambiando a ellos.

Como expuso el presidente Xi Jinping en el Congreso Comunista de octubre pasado, el objetivo de convertirse en la primera potencia mundial bajo un modelo “Socialista con características chinas” se debe basar en un crecimiento económico con desarrollo. Los niveles de pobreza siguen siendo muy visibles y hay techos a la movilidad vertical de una incipiente clase media. Debe hacer mucho todavía para lograr, desde su modelo económico, la tal ansiada movilidad vertical que también será símbolo de potencia mundial, pero eso no será fácil. Su PIB per cápita es de poco más de US$15 mil anuales contra los US$59 mil 500 de EE. UU. (FMI) y a mayor desarrollo los ciudadanos chinos reclamarán más ciudadanía y por lo tanto más libertades.

Para 2035 China tendrá que superar uno de dos obstáculos, o encontrar un tipo de balance entre ambos. Primero, debe dar un salto cualitativo hacia la tecnología de punta, tal y como lo hizo Japón a inicios de los años ochenta, pero tendrá que hacer consumidores de esa tecnología a sus ciudadanos a la vez de mantenerlos fieles al modelo, que constituye el segundo obstáculo. De lo contrario una apertura política que dé lugar a la democratización de China se dará antes de 2035 y EE. UU. lo sabe. Y bueno, tal vez Trump no lo había pensado, pero alguien en su administración ha hecho bien su tarea.

@robertoantoniow

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