Domingo 19 DE Agosto DE 2018
Opinión

Que terrible, hasta sin huevos los dejaron…

Una historia cierta aunque difícil de creer.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Para corroborar la historia, verifiqué la información en diversas fuentes, y hasta escuché un audio. ¡De verdad que no lo podía creer! ¡Sin huevos! Como lo oye. Veamos los detalles de la explicación de cómo fue que hasta sin huevos los dejaron.

Recientemente, Gloria Cavalho, Presidenta del Centro de Desarrollo e Investigaciones en Telecomunicaciones (Cendit) de Venezuela, declaró que el cartón de huevos en ese país está por las nubes, porque las gallinas venezolanas ya no ponen huevos por culpa del Imperio. La explicación, tan sencilla como falaz, es que “si un camarada tiene sus gallinas, y no paga en dólares por el alimento de las gallinas, pues esas gallinas no ponen huevos… El alto precio del cartón de huevos es responsabilidad de los laboratorios científicos que cobran en dólares a los pequeños importadores venezolanos, por un alimento manipulado por ellos, que es el que permite que las gallinas pongan huevos. Esos laboratorios formulan alimentos que si dejas de dárselo a las gallinas, estas ya no ponen huevos. A nosotros nos tienen dominados porque nos acostumbramos a la ciencia que viene de fuera, en tanto la ciencia autóctona está luchando por mantenerse”.

En realidad, la ciencia es una y no tiene nacionalidad. Y si en Venezuela, el cartón de huevos está por las nubes es porque la inflación y el control de cambios desincentivan y hasta impiden económicamente la producción. Para Venezuela, el FMI estima que la inflación de este año alcanzará un millón por ciento (es casi de tres por ciento diario). Ciertamente, hay suplementos que hacen a las gallinas más fértiles (los cuales por la inflación y devaluación monetaria ya no están al alcance de los dueños de los gallineros), pero aquellas por su propia naturaleza jamás dejarán de poner huevos. En realidad, la funcionaria sigue al pie de la letra el guion del teniente coronel Hugo Chávez, según el cual todo lo malo que acontezca en Venezuela es culpa del Imperio, un aforismo político del Socialismo del Siglo XXI, aprendido de Cuba, que ahora permite hasta explicar “científicamente” por qué las gallinas en Venezuela ya no ponen huevos.

Dejando de lado el aspecto cómico (porque como yo tengo dos dedos de frente no puedo tomar en serio las declaraciones de la funcionaria, como tampoco lo hice con aquellas de Nicolás Maduro, según las cuales Hugo Chávez se le habría presentado en forma de pajarito), el fracaso de la economía venezolana se debe al control de cambios, a la impresión de moneda en forma sistemática y sin freno alguno, al rechazo del sector productivo, a la corrupción y cooptación del Estado por parte del Presidente de la República, y un largo etcétera que incluye violación a los derechos humanos, represión y delitos de lesa humanidad.

Dada la hiperinflación del país (es la mayor del mundo), el gobierno decidió eliminar este mes de agosto cinco ceros al bolívar, de forma que el billete de la denominación más alta, será el de 500 bolívares, equivalente a 50 millones de bolívares actuales. ¡Qué locura! Anteriormente, ya el teniente coronel Hugo Chávez en 2007 le quitó tres ceros al bolívar. Para manejar la inflación de Venezuela se necesita, sobre todo, imaginación, porque es una realidad que difícilmente se comprende a simple vista.

En los libros de economía, al hablarse de los casos de hiperinflación más reciente, se tendrá que abordar ya no solo el de Zimbabue sino también el de Venezuela. En aquel país africano, los precios se llegaron a duplicar cada 24.7 horas, con una inflación diaria del 98 por ciento. En una ocasión, el columnista Fritz Thomas contó que le mostraron un billete de cien trillones de dólares “Este número –escribió– es un uno seguido de catorce ceros”.

Mientras que el presidente Nicolás Maduro siga al pie de la letra el guion del teniente coronel Hugo Chávez, la inflación y devaluación monetaria seguirán desbocadas. Y solo será cuestión de tiempo para que Venezuela alcance a Zimbabue. Y entonces, ya no habrá un huevo porque ya habrán acabado con todas las gallinas.

En el pasado, en Guatemala, la candidata presidencial Sandra Torres era fan de Hugo Chávez y de su Socialismo del Siglo XXI (seguramente que avergonzada ahora lo negará), como ahora lo son los del intelectualmente paticojo diplomado de la Universidad de San Carlos sobre el pensamiento de Hugo Chávez; los de Codeca y su futuro partido Movimiento para la Liberación de los Pueblos, cuyos dirigentes han sido ya adoctrinados por el gobierno de Venezuela y su Embajada en Guatemala: ¡qué fácilmente se dejaron dar atole con el dedo!

Concluyo con un gran aplauso de admiración muy grande y de respaldo para los heroicos demócratas venezolanos; y con una rechifla muy fuerte para la extrema izquierda guatemalteca y el Foro de Sao Paulo, que sin pudor alguno cometen la sinvergüenzada de apoyar la represión, la violación de los derechos humanos y los delitos de lesa humanidad, del dictador de Venezuela y de su gabinete, plagado de militares.

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