Jueves 20 DE Junio DE 2019
Opinión

Los espías de la Tropa Loca

Adquieren rasgos mafiosos.

Fecha de publicación: 09-08-18
Por: Edgar Gutiérrez

¿Cuál es la amenaza al régimen? Cuando se considera que es la sociedad política y no el crimen organizado, alguna distorsión de fondo está sufriendo. Significa que se despojó de su naturaleza democrática y fue adquiriendo dominantes rasgos mafiosos. Estudios globales recientes (i.e. Clay R. Fuller, julio 2018), demuestran que la simbiosis entre autoritarismo, corrupción y mafia es más frecuente de lo que pensábamos hasta el final de la Guerra Fría. La discrecionalidad tiende al abuso que no resiste la asociación criminal y sus rápidos flujos de dinero.

Hasta el final de sus días, el régimen de Otto Pérez no fue autoritario, aunque traía una vena de control. Sabía el oficio de las operaciones encubiertas porque sus cuadros gestionaron la inteligencia militar (y diplomática) durante las aciagas décadas de 1980 y 1990 del enfrentamiento armado interno. Los estupendos y muy didácticos reportajes de Ángel Sas y Coralia Orantes en Nuestro Diario esta semana, documentan las millonarias (y onerosas) adquisiciones de equipo de espionaje en el periodo del PP, cuyos blancos fueron disidentes sociales y políticos, periodistas y diplomáticos, entre otros.

En privado, la oficialidad policial y militar se quejaba amargamente en aquellos años de las carencias de comida y uniformes para sus tropas, y de equipo e insumos para combatir al crimen. “En cambio, para proteger al narco sobran los recursos”, reclamaban. El espionaje contra disidentes civiles fue mediocre, más bien fuente de corrupción. Alquilaban equipo carísimo y multiplicaban los agentes y medios de vigilancia; sin embargo, el producto de la inteligencia era risible.

Me filtraron copias de los informes que el director de la Digici, Alvarado (ahora Machorro y Duarte) enviaban a sus superiores. Inventaban, por ejemplo, que en la casa de Jose Rubén Zamora me reunía a complotar, hombro a hombro, con el primer círculo del gobierno de Arzú. Sencillamente inverosímil para quien supiese la historia reciente del país. En esa basura tiraron millones de quetzales del erario.

Grotescamente degradado, Jimmy Morales es la continuidad del régimen de Otto Pérez. Si los del PP habían pasado cursos superiores de estado mayor, los de ahora son literalmente la Tropa Loca patéticamente disfrazada. Heredaron los aparatos de espionaje y, como era previsible, están haciendo un uso torpe de su poder. Ya salió un asalariado del régimen, un tal Polo, dizque filtrando información privilegiada de los correos electrónicos de Francisco Solórzano Foppa. Es el espionaje ilegal y burdo que refiere Nuestro Diario.

Así, desde la Digici, la SIE, las oficinas de Casa Presidencial y el Mingob de Degenhart emprenden todos los días campañas de difamación contra los disidentes, tratando de inyectar miedo en la ciudadanía para inhibir su participación en el cambio inaplazable que debemos de provocar en 2019. Hasta publicitan el desmantelamiento de unidades anticrimen para reforzar mensajes de inseguridad e indefensión y lanzan constantes mensajes de odio. Todo configura un cuadro grave de ilegalidad y abuso de poder, donde anidan nuevos CIACS, y que no deberá pasar indiferente al MP y la CICIG.

Fe de errata. En mi nota del lunes 6 equivocadamente consigné que el amparo provisional de la CC era contra la Oficinita, pero formalmente se refiere al Artículo 52 del Decreto 37-201 que adicionó el Artículo 30 C al Código Tributario. Siendo la Oficinita de la SAT la encargada de operar el secreto bancario, debería congelarla.

Etiquetas: