Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los grandes rezagos de la política social

En virtud de que los desafíos son tan complejos, su cumplimiento demanda de una marcada profesionalización y experiencia..

— Edgar Balsells
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La semana pasada fue publicada en un matutino senda columna de opinión escrita por la Representante Residente del Banco Mundial en el país, la especialista en Desarrollo Social Homa-Zahra Fotouhi en donde nos hace ver una necesidad clave para el país: “Combatir la desnutrición como prioridad”.

Fotouhi se refiere a un programa diseñado en forma conjunta por las autoridades económicas y sociales del gobierno de turno, y pasados gobiernos, y los expertos del Banco Mundial. El programa se denomina “Crecer sano, Salud y Nutrición en Guatemala”, con un monto importante de US$100 millones y además una donación de US$9 millones para cubrir el pago de intereses y amortización del Préstamo.

Contrario a lo oneroso de nuestra deuda pública interna, concentrada en tres bancos acreedores privados, el plazo de amortización de este préstamo es de 33 años, con un período de gracia de seis años, y una tasa de interés del 3.5 por ciento. El esfuerzo institucional se centra en siete departamentos, en donde sobresalen en estos momentos los del corredor seco, como es el caso de Chiquimula, cubriendo también Alta Verapaz e importantes áreas geográficas del Altiplano.

La población meta está constituida por niños menores de dos años, mujeres embarazadas y sus familias, acompañado ello de componentes vitales como lo es el acceso al agua y mejora de las condiciones sanitarias, así como el diseño de la gobernanza y la coordinación intersectorial, que son temas centrales dada la fragmentación que existe en el medio en torno a las soluciones más ingentes de política social. Ahora bien, el documento de proyecto indica claramente que la institución líder será el Ministerio de Desarrollo Social y el Fondo de Desarrollo Social –FODES–.

En julio del presente se cambió por quinta vez en dos años y medio al Director del FODES, institución que fue creada en 2013 para sustituir a FONAPAZ, que dicho sea de paso no ha sido liquidado correctamente aún. El Ministerio de Desarrollo Social es la tercera institución que más gastos hizo durante el Estado de Calamidad, en donde dicho sea de paso se observó escasa coordinación con el Ministerio de Comunicaciones, al punto de ser cancelada la gran operación de viviendas y construcción de escuela de los damnificados.

Cabe preguntarse ¿cómo una operación de tal calado, de más de cien millones de dólares se edifica en tan endebles instituciones?, siendo ese el punto neurálgico de la política social y del desarrollo guatemalteco, que está urgido de la Modernización del Estado, dada la fragmentación que hoy se observa, y las carencias de gobernabilidad que son polvos de aquellos lodos, cuando se emprendieron los fondos de emergencia social, se desarticularon las unidades de planificación, y el sector público se fue pulverizando en una ensalada de instituciones que, al carecer de un adecuado servicio civil fueron dando como resultado global precisamente no ofrecer resultados tangibles, ni siquiera los que aparecen año con año en los presupuestos anuales, en virtud de que los desafíos son tan complejos que su cumplimiento demanda de una marcada profesionalización y experiencia, de la que se carece, y mientras tanto la pobreza nos invade.

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