Lunes 16 DE Diciembre DE 2019
Opinión

La gran vista de la naturaleza

Los seres humanos usamos diferentes lenguajes para darle sentido a una misma y única realidad natural.

Fecha de publicación: 04-08-18
Por: Roberto Blum

El pasado día 31 de julio, un avión comercial, con 103 personas a bordo, intentó despegar del aeropuerto de Durango, en medio de una violenta tormenta. Algo falló y pocos instantes después el avión se desplomó, rompiéndose e incendiándose. Los pasajeros y la tripulación salieron de la aeronave accidentada golpeados y asustados. Algunos con heridas, pero sin que hubiera fallecido nadie. Un milagro, según unos. Un evento poco probable, pero explicable naturalmente, según otros. Dos visiones distintas de la misma realidad. ¿Incompatibles? ¿Dos magisterios independientes?

En 1997, el famoso biólogo evolucionista y paleontólogo Stephen Jay Gould planteaba en un ensayo la idea de que la ciencia y la religión no tenían por qué ser incompatibles: simplemente cada una de tales disciplinas representan dos formas distintas de ver y explicar dos realidades existentes. Así, para Gould no hay una realidad única. “La ciencia intenta documentar el carácter fáctico del mundo natural y desarrollar teorías que coordinen y expliquen estos hechos. La religión, por otro lado, opera en el ámbito –igualmente importante, pero completamente diferente– de los propósitos humanos, los significados y los valores, temas que el dominio fáctico de la ciencia podría iluminar, pero que nunca podrá resolver”. Así lo expresaba Gould, con su modelo de los dos magisterios.

Sean Carroll, un joven físico teórico del Instituto Tecnológico de California, recientemente publicó un ambicioso libro, titulado “El gran cuadro: sobre los orígenes de la vida, de los significados y del universo mismo”, en el que presenta una deslumbrante visión del mundo, tal como existe y funciona en las distintas escalas, desde la microscópica escala cuántica a la gigantesca escala cósmica, pasando por la escala en la que nosotros los humanos vivimos diariamente. Carroll nos explica en su libro cómo todas ellas se relacionan y conectan en una sola realidad natural, desde la visión de lo que él llama naturalismo poético.

Esta visión es una aproximación filosófica al naturalismo que alienta en una variedad de maneras de hablar sobre el mundo, usando el lenguaje adecuado, según el aspecto de la realidad que se discute. El  naturalismo poético de Carroll ofrece una visión del naturalismo que nos brinda estrategias para aceptar distintas formas útiles de hablar sobre el mundo natural. Asimismo, el autor reconoce que los métodos y términos utilizados dentro de un dominio determinado pueden no ser coherentes con los de otro; sin embargo, ambos pueden considerarse representaciones válidas de una misma y única realidad. Si ahora regresamos al accidente de aviación del martes pasado, tanto Gould como Carroll nos invitan a aceptar que para algunos de los pasajeros su sobrevivencia fue milagrosa; otros, en cambio, lo explican de forma natural y probabilística. Lo cierto es que los seres humanos usamos diferentes lenguajes para darle sentido a una misma y única realidad natural. No hay otra realidad.

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