Domingo 19 DE Agosto DE 2018
Opinión

Sacjá y la impunidad

Abonan a la cultura de la violencia.

— Luis Figueroa
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El lunes pasado una turba ingresó a las instalaciones de la hidroeléctrica Sacjá y lanzó mujeres y policías a un barranco, taló árboles, destruyó vehículos, retuvo a por lo menos 75 agentes de la PNC, y hubo un agente desaparecido temporalmente y las mujeres tienen huesos rotos. La horda robó armamento y huyó con él. Luego de tanta violencia, ¿cuántos capturados hay? Ninguno, que se sepa. ¡Ni uno!

La hidroeléctrica, por cierto, tiene siete años de operar en el lugar, ciento por ciento en propiedad privada y hacía cuatro meses que estaba suspendida. No es la primera vez que la operación sufre actos de aquella naturaleza, en marzo anterior una patulea de unos 200 “cooperativistas” destruyó el canal de distribución del líquido.

¿Quién hace esas cosas? Un grupo que se identifica como Cooperativa Monte Blanco, que es miembro de la federación de cooperativas departamental y no es de vecinos del lugar. A decir de los propietarios de la hidroeléctrica, las relaciones con las siete poblaciones vecinas son excelentes. He aquí una bonita tarea para “investigadores sociales” chispudos: hagan una historia –a partir de los dirigentes de Monte Blanco– y cuéntenos quien militó con quién durante el enfrentamiento armado interno; quién “casó” con quién en qué organización armada y en qué ONG; cuéntenos si reciben dinero de los tributarios. Sorpréndanos con un arbolito de relaciones que explique por qué es que actos como aquellos son inmunes frente al MP y al PDH. A mí me da curiosidad saber detalles así. ¿¡Por qué son inmunes, incluso contra la CICIG!?

¿Por qué es que esto es importante? No solo porque cometieron crímenes, sino porque los cometen impunemente. No solo porque dañaron vidas y propiedades. No solo porque abonan a la cultura de la violencia. No solo porque parece que las leyes y las autoridades están pintadas. No solo por eso, sino porque sin fuentes de energía y sin fuentes de trabajo, ¿qué les queda a los más pobres y vulnerables en lugares donde no hay oportunidades? Lo que les queda es escapar, agarrar para el norte y arriesgar la vida y la dignidad, aunque el “mux” se quede enterrado aquí.

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