Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿A qué juega Baldizón?

Al señor Baldizón vale la pena sugerirle que reescriba su texto con un contenido de ideas congruentes a su trayectoria personal.

— Silvia Tejeda
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La mañana de ayer sorprendió a los lectores de elPeriódico un comunicado del señor Manuel Baldizón en el que se dirige “Al pueblo de la República de Guatemala, que con todo respeto y humildad”.

Lo inicia de la siguiente manera: “Pido por este acto disculpas públicas y un perdón sincero a Dios, al pueblo de la República de Guatemala, a mi familia en especial a mis señores padres, a Rosa María, a mis hijos Jorge Eduardo y Manuel Antonio, a mis hermanos y amigos, por cualquier acto o acción que haya podido cometer y que de forma directa o indirecta les haya podido ocasionar cualquier inconveniente o perjuicio”.

No me extenderé más sobre el contenido del texto porque con eso basta y sobra para poderlo interpretar como un texto de contenido sin alguna consistencia verdadera de arrepentimiento sincero. Cabe entonces comentar que, nuevamente y aunque hayan pasado dos años desde que fue candidato, sus asesores no le enseñaron ni él individualmente aprendió que, las disculpas “no se piden”, sino que se dan o se ofrecen a quien se ha ofendido. Y se pide perdón a Dios, cuando el rogante reconoce personalmente que lo ha ofendido con actos fuera de los principios que profesa en cualquier religión.

En seguida se afirma que: “Si se cometieron errores, él está dispuesto a reparar cualquier perjuicio que sin quererlo, le haya podido ocasionar a la sociedad guatemalteca”. Capciosamente no admite que él pudo haber cometido algunos errores, mas sin embargo, sí está dispuesto a repararlos. No admite, pero se compromete. Los cometió o no. Plantea una incógnita en lugar de admitirlos.

En otro de sus párrafos dice: “Manifiesto en la forma más humilde y prudente mi más alto grado de respeto a las autoridades Guatemaltecas y Estadounidenses así como a sus respectivos poderes judiciales”. Esa incongruencia impresiona con tal solo que el lector se pregunte: ¿Por qué está ahora detenido en Estados Unidos? ¿Respetó a las autoridades y al pueblo guatemalteco cuando fue diputado y candidato presidencial? ¿Por qué a quien escogió como compañero de fórmula, resulto un personaje tan desprestigiado, pero con poder en el manejo de los fondos estatales?

Y hasta aquí llego con mis comentarios dándome cuenta que, no existe la menor duda, políticos con trayectorias de alta corrupción, que nos consideran un pueblo similar al público ingenuo que asiste al graderío de un circo de aldea, ya comienzan a soltar sus argumentos disculpándose de su comportamiento anterior. Naturalmente se trata de argumentos estructurados en ideas de contenido falso. Nos ven como un pueblo dócil para ser convencidos por los embaucadores de verborrea falsaria acompañadas de imágenes de beatitud ya desgastadas por el engaño.

Ya saben que somos presas fáciles que nos dejamos influenciar, casi siempre, por los miembros de las mismas camarillas de políticos, narcos y militares saqueadores, que se la pasan haciendo pactos con los candidatos que se lavan la máscara, cada cuatro años, pero que realmente siguen encadenados a sus aviesos círculos. Se trata de seguirse sosteniendo en quienes hacen el papel de marionetas perversas que laboran con togas de profesionales, en dependencias de los organismos de Estado, y hasta se perfilan en el Tribunal Supremo Electoral, con uno que otro dictamen para seguir amarrando la fuerza de su poder.

Y al señor Baldizón vale la pena sugerirle que reescriba su texto con un contenido de ideas congruentes a su trayectoria personal y no se esconda en el “se”, para no confundir a los lectores. La honestidad y Dios no se trafican escribiendo sino dando testimonio de honradez y rectitud moral de toda una vida.

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