Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Nuevas reglas del proceso electoral

Donde está la ambigüedad se esconde la maña.

— Méndez Vides
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Los chapines estamos preparados para aceptar la fatalidad, para perder, para que salgan mal las cosas, para morir, y nos da temor el triunfo y la ventaja. Siempre andamos como esperando lo peor. En pocos meses lo podremos comprobar, cuando nos arrastre la ola de la nueva campaña electoral, porque los ciudadanos nos confundimos al autoplantearnos la diferencia entre quién me parece la mejor opción para el país (que no ganará, congruentes con el pensamiento fatalista), por quién votaré yo (fruto de una decisión caprichosa e irracional, votando por quien me cae bien o en contra de quien me cae mal), y por quién creemos que va a ganar (porque será alguno de los designados por un poder supremo, o por los demás).

Las nuevas reglas restringen los excesos de publicidad, pero el Tribunal Supremo Electoral podría provocar caos y deslegitimar el evento democrático por excelencia si abusara interpretando la regla, alejados del principio mismo, y prohibieran por detalles la participación de unos para favorecer a otros, o que para mostrarse imparciales prohibieran a todos.

Somos tan pesimistas y extremistas que para controlar el gasto se ha limitado el espacio a tres meses de campaña, lo que pone en desventaja a los nuevos liderazgos, y se protege a los candidatos reciclados de siempre con sus carotas de pesadilla.

Pero allí no está la trampa, sino en la regla que dice: “La persona que publicite su imagen, antes de la fecha autorizada para la campaña electoral no podrá ser inscrita como candidato a cargo público”. Una regla peligrosa, porque se podría interpretar al sabor y antojo de las autoridades, porque ¿qué significa “publicitar su imagen”? O a ¿qué período de tiempo se refiere con “antes”? Usada la regla maliciosamente se podría prohibir selectivamente, para favorecer a otros limpiando la mesa. La población debe estar alerta, porque donde está la ambigüedad se esconde la maña.

Los nuevos candidatos tienen que exponerse al escrutinio público, y no es lógico que desaparezcan del escenario, y mucho menos esperar que nazcan hasta el día del banderazo. Eso sería injusto. Lo que no se puede hacer es “campaña publicitaria” en términos formales, pero no quiere decir desaparecer. Los ciudadanos deben de poder elegir entre opciones reales.

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