Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Punto de Inflexión

No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

— Rodolfo Neutze
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La matemática como ciencia formal utiliza el razonamiento lógico para descubrir realidades y encontrar relaciones y explicaciones a sucesos que nos afectan diariamente. Sin la misma no tendríamos viviendas, vehículos, ropa, etcétera, ya que todo tiene una fórmula matemática en su origen. Los puntos de inflexión son una manera matemática de diagramar un cambio en los valores de una curva de eventos. Es decir, si voy caminando para abajo en una cuesta mi punto de inflexión será cuando empiece a subir nuevamente. Quisiera creer que mucha de esa fuente inagotable de sabiduría que sacamos del inventario de frases y dichos que tenemos en nuestro lenguaje, es un intento de simplificar temas matemáticos como el punto de inflexión. La frase que menciono arriba es un claro ejemplo de esa ansiedad humana de que nuestras curvas de vida cambien de rumbo. Todos los días todos nosotros inconscientemente buscamos decenas de puntos de inflexión en nuestra vida. Ejemplos como querer adelgazar significa que queremos que la curva del peso cambie de rumbo; que me suban el sueldo pretende reducir la curva descendiente de mis ingresos; enamorarme busca invertir la pendiente creciente de mi soledad; etcétera.

Hoy todos los guatemaltecos buscamos ansiosamente un verdadero punto de inflexión en nuestro sentir de vida. La economía nacional, pero principalmente la percepción de esta, está en su punto más bajo en años. Los chapines somos por naturaleza llorones sobre nuestra situación financiera, pero hoy si vemos sectores realmente afectados y esto a su vez genera un efecto dominó en otros miles de personas. La pregunta obligada es cómo le damos vuelta a la pendiente económica y social de nuestro querido país. Algunos le echan la culpa a la guerra ideológica incrementada últimamente; otros a la falta de ejecución del Estado; la corrupción es de los culpables favoritos junto a la desigualdad, la impunidad y la falta de educación. La verdadera respuesta es que todos los temas anteriores nos afectan. No existe un solo culpable de nuestro deterioro, pero sí puede existir una fuerte y sólida forma de cambiar la pendiente y buscar el punto de inflexión. Se llama “actitud”, y todos debemos cambiarla. Desde este privilegiado espacio repito que solo intentando ver las cosas desde las perspectivas de todas las partes, no únicamente la mía, podemos arrancar ese cambio tan necesario para el país. Mientras nos enganchemos en pleitos sin fundamento, pero azuzados por nuestras diferencias y no queriendo aprovechar nuestras similitudes, ese deseado punto de inflexión no se va a dar. Por el contrario, si creemos que hoy estamos mal siempre hay países que nos recuerdan que se puede estar peor. Si usted me honra con haber llegado hasta esta parte de la columna, le pido que haga un experimento sencillo. Analice algún tema sencillo que lo afecte en su vida profesional o privada y busque cuál sería el punto de inflexión para que deje de ser problema y se convierta en oportunidad. Estoy seguro de que en la respuesta encontrará un mecanismo sencillo para no hacerse bolas. Si logramos ser más los que enfrentemos así nuestras pequeñas batallas, aprenderemos a cambiar de actitud general y el país saldrá beneficiado. No es magia ni tampoco pretendo creer que así nos vamos a convertir en Disneyland. Pero estoy totalmente seguro de que ese mal que nos aqueja no va a durar los cien años, y que nuestro cuerpo sí será capaz de soportarlo.

 

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