Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Primavera de Praga; Mayo Francés y Masacre de Tlatelolco

Tres eventos que impactaron el mundo.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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En 2018, conmemoramos los 50 años de tres eventos importantes de rechazo y desafío al establishment cultural, político, económico y social, como lo fueron La Primavera de Praga (5 de enero a 20 de agosto de 1968), el Mayo Francés (22 de abril a junio de 1968) y la Masacre de Tlatelolco (2 de octubre de 1968), hechos que dejaron una huella en nuestras sociedades, y aun en el mundo.

 

En Checoslovaquia, el presidente y líder del Partido Comunista, Alexander Dubcek, impulsó en 1968 el “socialismo con rostro humano”, encaminado a que este dejara su ADN totalitario y represivo, bajo la creencia de que podría haber un socialismo con libertad de pensamiento y de prensa, y con una policía secreta políticamente más limitada en su actuar represivo. A este movimiento se le conoce mundialmente como La Primavera de Praga.

 

Mientras esta tenía lugar en Checoslovaquia, en Francia estalló un movimiento juvenil que deseaba nuevas formas de pensar, existir y de ser; que buscaba liquidar el pensamiento cultural existente, fruto de la Segunda Guerra Mundial (en Francia, aún gobernaba el general De Gaulle). El movimiento, que era también un rechazo de la sociedad de consumo, exigía un nuevo orden con nuevos patrones culturales, entre ellos los de la libertad sexual, el feminismo y un no rotundo a la guerra, entre otros. En aquella época, los jóvenes de los países industrializados no solo habían probado la marihuana, sino que querían probarlo todo. Para todo ello, no había un guion, sino simplemente el desafío de poner a prueba la imaginación. (No olvidemos que esa revuelta ocurría en un entorno mayor que era el de la guerra de Vietnam, que generó solidaridad internacional, del movimiento hippie, del surgimiento de movimientos insurgentes en Latinoamérica, de la publicación del libro El hombre unidimensional de Herbert Marcuse, entre otras publicaciones contestatarias).

 

Todo lo descrito anteriormente en forma minimalista quedó recogido en los graffiti que los jóvenes franceses colocaron en los muros de los edificios: Desabróchense el cerebro tan a menudo como la bragueta; Olvídense de todo lo que han aprendido, comiencen a soñar; Sean realistas, exijan lo imposible; No es el hombre, es el mundo el que se ha vuelto anormal; Prohibido prohibir; La imaginación al poder; No me liberen, yo me basto para ello; Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo; La barricada cierra la calle, pero abre el camino; Camaradas, proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes; Pensar juntos, no; empujar juntos, sí; No queremos un mundo en el que la certeza de no morir de hambre venga acompañada del riesgo de morir de aburrimiento; La emancipación del hombre será total, o no será.

 

Entre tanto, al dirigente soviético Leonid Brézhnev, que no le cayó en gracia el intento de aggiornamento del socialismo en Checoslovaquia, ordenó que los tanques soviéticos y del Pacto de Varsovia entraran a Checoslovaquia el 20 de agosto de 1968. De esta forma, aquella Primavera murió en aquel
verano caliente.

 

Entre tanto, en México, desde el 22 de julio se iniciaron protestas estudiantiles que luego se extendieron a la búsqueda de un México diferente, democrático, con mayores libertades políticas y civiles, con menor desigualdad, deseando los jóvenes también la renuncia del gobierno del partido gobernante PRI. La represión fue en ascenso, el ejército tomó la UNAM, y, finalmente, el 2 de octubre de ese año de 1968, las fuerzas del gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz asesinaron a varios cientos o millares de jóvenes, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, conocida hoy como la Masacre de Tlatelolco, que dejó una huella profunda en la
sociedad mexicana.

 

Como consecuencia del sofocamiento de La Primavera de Praga, en Europa occidental los comunistas se alejaron de los patrones represivos soviéticos, ampliándose las expectativas del Eurocomunismo, el cual luego se disolvió en distintos tipos de socialismo cada vez más light. En el bloque comunista, el espíritu de la Primavera de Praga no se perdió, y, a la postre, Mijaíl Gorbachov le dio la razón lanzando el Glásnost y la Perestroika, que terminaron con la implosión de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín.

 

En México, el malestar incubado tras La Masacre de Tlatelolco, este año, en cierto sentido, se expresó con la victoria aplastante de López Obrador (AMLO) que le puso fin a la hegemonía de la fortísima estructura política del PRI. Los muertos y los que sufrieron la represión en la Masacre de Tlatelolco tienen los ojos abiertos viendo qué hará AMLO por un México distinto.

 

En el mundo occidental, entre tanto, la continua liberalización de todo orden, incluido el de las culturas y de las costumbres, que proponía el Mayo Francés, junto con el posterior boom tecnológico, han llevado al surgimiento de un mundo poscristiano y posmoderno. Para bien o para mal, 1968 fue un año clave, y ahora recordamos los 50 años de esos tres movimientos que desafiaron el establishment occidental y comunista.

 

gasturiasm@gmail.com

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