Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Los estorbos del multilateralismo

Más allá del discurso chocante de Trump, hay una gran verdad en sus palabras, solo en estos organismos el que paga la fiesta no pone la música.

— Roberto Antonio Wagner
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La semana pasada el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, advirtió que dicha organización está en riesgo de quedarse sin dinero e hizo un llamado a los países para que paguen sus cuotas “a tiempo y en su totalidad”. El secretario general también mostró su preocupación por lo que parece ser una tendencia y no un retraso habitual de parte de muchos de sus miembros, en particular el que más apoya financieramente a la ONU, los
EE. UU.

Pero antes de quejarse, Guterres debería reflexionar sobre la crisis del multilateralismo que organizaciones como la suya encabezan. Cada vez resultan más onerosas las organizaciones internacionales y regionales que atienden sus mandatos solo en resoluciones, en discursos y en condenas morales, pero no en acciones. Desde inicios del siglo XXI la estética es lo que predomina en los programas internacionales, no importa tanto que algo funcione si no que se vea bien y mucho más importante aún que sea políticamente correcto. Los abusos autoritarios, que son el pan de cada día en el África Subsahariana, Oriente Próximo y que brotan cada cierto tiempo en América Latina y Asia Pacífico no serán objeto de críticas a menos hasta que estos abusos sean de dominio público. Solo entonces, nos vamos a limitar a condenar, con un lenguaje exageradamente diplomático, por no decir temeroso a aquellos regímenes autoritarios, violadores de derechos humanos, multiplicadores de pobreza todo por el sacrosanto “principio” de no intervención. Más allá del discurso chocante de Trump, hay una gran verdad en sus palabras, solo en estos organismos el que paga la fiesta no pone la música.

Siria, Yemen, El Congo, Sudan del Sur, Nicaragua la solución de la ONU es callar o “instar a las partes en conflicto a dialogar” cuando una de las partes está claramente siendo masacrada por la otra. Pero el señor Guterres se lamenta que no le quieren pagar sus cuotas. Así como se establecieron los objetivos del milenio (que terminaron en un montón de espaldarazos entre burócratas), y los objetivos de desarrollo sostenible (que terminarán igual, sin avances de fondo) se deberían establecer los objetivos del multilateralismo en donde se analice la utilidad real de las instancias multilaterales y su efectividad. Entonces sería interesante discutir sobre posibles reformas a los mismos o bien su eliminación parcial o total porque en pleno siglo XXI no debería haber lugar para quienes no ayudan y encima estorban.

@robertoantoniow

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