Miércoles 26 DE Junio DE 2019
Opinión

Restitución de tierras a Chicoyogüito

En 1968, el Ejército expulsa a la comunidad violentamente, dejándola al desamparo, sometiéndola al desarraigo y al empobrecimiento.

Fecha de publicación: 28-07-18
Por: Paula Irene del Cid Vargas/laCuerda

La población de Chicoyogüito tiene cincuenta años de querer regresar a sus cerros y valles. Aunque dispersa geográficamente en Amatitlán, Petén y Santa Rosa, les une su deseo por volver a los territorios de sus ancestros.

En la época precolombina se constituyeron los territorios mayas q’eqchi’ Chipoc, Petet, Chixic, Chicoyou y Chicoyogüito. Hoy son parte del Pueblo de Tezulutlán que está en resistencia y en disputa por un territorio que les pertenece.

Con la invasión española la comunidad fue sometida y “cristianizada”, lo que significó, obligadamente, “hospedar y proveer el sostenimiento de los hombres que llegaron con Diego de Alvarado tras la guerra en Verapaz”.

En 1903, con la Reforma Liberal y bajo el modelo finquero alemán, por vía “legal” pero ilegítima, las tierras fueron declaradas “baldías” a favor de Francisco Matthies conformándose así, la finca 2143. Los comunitarios pasaron a ser mozos colonos, posteriormente Jacobo y Alfredo Kriss, compran el terreno creándose así la finca 6095. Con la Segunda Guerra Mundial, el Estado de Guatemala expropió y nacionalizó las fincas alemanas. En 1968, el Ejército expulsa a la comunidad violentamente, dejándola al desamparo, sometiéndola al desarraigo y al empobrecimiento.

Ubicadas las tierras a pocos kilómetros de Cobán, resultaban estratégicas para iniciar la política contrainsurgente. El Ejército estableció ahí la Zona Militar 21, desde donde operativizaron desplazamientos forzados, la reubicación de comunidades, masacres y el reclutamiento militar forzoso de jóvenes indígenas.

En el periodo de 1978-1990, la Zona Militar 21 se constituyó en un centro clandestino de detenciones ilegales, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada y violaciones sexuales.

Hoy una de las demandas de esta comunidad es establecer la culpabilidad de la cúpula militar en los años 1970 a 1982, por la desaparición forzada, tortura y asesinato de 568 niñas, niños, mujeres, hombres y ancianos, a través del caso denominado  Creompaz. En esos años, las mujeres de Chicoyugüito tuvieron que cocinar, lavar y hacer tortillas de forma obligada para soldados. Esteban Zelada, el abogado asesor refiere que la Corte Penal Internacional tipifica este tipo de violencia como “esclavitud doméstica” un delito contra los deberes de humanidad y en contexto de guerra, un crimen.

En la actualidad, las mujeres con su trabajo cotidiano articulan a la comunidad, su historia y la relación de su pueblo con su territorio y hacen viva la lucha por la defensa del territorio cuerpo-tierra. Trabajan por la recuperación del tejido social. Luchan porque sus hijas, hijos y nietos, siembren y cultiven su tierra y puedan continuar con una cultura milenaria de relación con la Naturaleza. Es la fuerza de sus ancestras lo que las motiva a reunificarse.

Al Estado de Guatemala le corresponde restituirle la tierra y reparar el daño ocasionado a la población de Chicoyogüito.

Etiquetas: