Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

¿Cambio climático o…?

— Jacques Seidner
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Terremotos, maremotos, incendios, avalanchas, erupciones volcánicas ha sido asunto frecuente a lo largo y ancho de nuestro planeta ello desde que ocurrió el Big Bang. El problema particular de los cataclismos en la actualidad es que acontecen en un mundo hiperpoblado –ahí donde tiempo atrás sucedían sin excesivo daño humano por ser un planeta semivacío–. Las consecuencias hoy son catastróficas al afectar zonas ocupadas por poblaciones densas instaladas en regiones sensibles debido ello a sus actividades productivas –pero más aún por causa de sus limitaciones económicas. La solución al indiscutible actual problema “ecodemográfico”– es una prioridad del nuevo siglo y ello requiere decisiones drásticas e integrales, pero más aún inteligentes. Este tema está implícito aunque colateralmente en el COP 21 de París aún en vías de confirmación por varias naciones firmantes. Dicho acuerdo internacional posiblemente insuficiente frente a la emergencia climática mundial parece ser por el momento el mejor de los acuerdos posibles. París propone reducir el exceso de emanaciones de gases industriales y de otros orígenes –los que han venido provocando parte del desequilibrio ecológico mundial. El calentamiento no es consecuencia únicamente de la inadvertencia tecnológica para lograr costos bajos de producción, pero más aún y sobre todo es provocado por la exigencia de crear a ultranza los diversos productos necesarios a una sociedad consumista, numerosa y exigente. La irrupción de China y de la India en el mundo globalizado –suman estos una tercera parte de la población terrestre– no ha facilitado la solución del problema.

Sin embargo y a pesar del evidente crecimiento económico de la región asiática, común esto a otras del planeta –Latinoamérica por ejemplo súper poblada por razones culturales y religiosas– no parece menguar el aumento poblacional global lo que mantiene vigente el desequilibrio “riqueza-población” y por ende la pobreza perenne del tercer mundo… El problema ecosocioeconómico creado por el rápido y desordenado crecimiento demográfico mundial persiste. Mientras no se corrija dicha deficiencia la lucha contra la pobreza y la migración de masas hacia países económicamente seguros–los EE. UU. en particular– seguirá siendo un proyecto de buenas intenciones y terreno apto para políticas demagógicas.

 

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