Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿Cómo nos ven?: Dos Guatemalas

“Dependiendo de las políticas que decida desarrollar un gobierno, acabará generando instituciones inclusivas o extractivas”. (Daron Acemoglu).

— Edgar Balsells
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Cuando camino por La Antigua Guatemala, a pesar de que lo he hecho cientos de veces, siempre descubro algo nuevo: una casa nunca vista, personas que denotan la historia, parajes nuevos, en fin: una caja de sorpresas. Igual me resulta la fotografía esquemática de Guatemala, adaptada del marco de trabajo propuesto para el Informe de Desarrollo del Banco Mundial 2017, inspirado en autores de renombre sobre estos temas como Daron Acemoglu, un graduado de la London School of Economics, y autor del best seller “¿Por qué fracasan los países?: los orígenes del poder la prosperidad y la pobreza”.

El esquema pinta muy bien las dos Guatemalas: la primera, informal, pobre, agrícola de subsistencia, vulnerable y rural, con bajo nivel de subsistencia. La segunda, formal, clasemediera, de grandes empresas, urbana y con alto nivel de capital humano, además de mayormente no indígena.

Ambas Guatemalas vienen de un legado histórico de exclusión política de algunos grupos, instituciones coloniales y estructuras productivas muy determinadas, como el monocultivo me imagino yo, o bien hoy un modelo que tiene sed de divisas y que se congratula con el flujo de remesas de los migrantes.

Lo más preocupante para la actualidad es que en seguida se habla de la presencia de un contrato social fragmentado y de la aceptación de un sector público muy pequeño, que a mi juicio con tan solo revisar los datos de medio término del 2018, se trata de un ente que no cumple ni siquiera con sus resultados trazados en el presupuesto, principalmente con gasto de capital, que luego al revisar las gráficas comparadas con nuestros pares nos tiene en los más bajos niveles de inversión per cápita de América Latina.

Hay entonces, dicen los expertos foráneos, un pobre acceso a la calidad de los servicios públicos y una baja inversión, y lo peor de todo es que en la explicación del esquema se afirma que aquellos que sí se benefician del gasto público se muestran renuentes a pagar impuestos o a expandir el aparato estatal para que pueda ofrecer servicios públicos a toda la población. Noten entonces los lectores cómo se refuerzan, la exclusión y los privilegios, siendo que estos últimos están expresamente prohibidos en nuestra Constitución Política.

Se afirma además que si se quiere mejorar el crecimiento económico, tema este de tanta actualidad en la prensa diaria y en los Foros del mundo de los negocios, se debe mejorar la capacidad de invertir en la infraestructura necesaria para el sector privado y para hacer valer el Estado de derecho.

Y como si ello fuera poco, el resultado más sintomático es una creciente desigualdad, y dado que quienes elaboraron el estudio son principalmente expertos no guatemaltecos, muy bien pagados para analizar nuestra realidad, concluyen que tal comportamiento es común en la región, pero Guatemala está en la cola, y las cifras que respaldan tal afirmación muy bien demuestran que vamos como el cangrejo y es más, la clase media está dejando su zona de confort y somos el país de América Latina con más clasemedieros bajando a la zona del pobrerío.

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