Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El cuello de botella burocrático del país

El cuello de botella se evidencia con el exceso de discrecionalidad en burócratas.

— Paulo De León, CABI
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El tercer elemento que está frenando el avance en el desarrollo del país es el cuello de botella generado por el aumento de la burocracia y sus trámites. En esta serie de columnas que sirven de diagnóstico ya se ha hablado del shock de términos de intercambio (razón 1), cuello de botella logístico (razón 2) y se llegará a las siete razones que en nuestro diagnóstico hemos identificado.

La burocracia internacional se habla entre sí y van adoptando normas y regulaciones entre ellos. Es una carrera por mostrar quién tiene las barreras más altas para detener algún problema que pueda generar una solución privada de mercado.

En teoría la regulación existe para eso: para prevenir ineficiencias y externalidades de mercado y asimetrías de información. Pero no para frenar el desarrollo. Cuando las regulaciones resultan muy costosas, engorrosas e ineficientes; los costos de la inversión, producción y actividades del ser humano se incrementan golpeando la productividad y las ganancias.

En el caso de Guatemala, el movimiento se puede decir que se ha acentuado en los últimos cinco años. Regulaciones importadas sin sentido, pero sin la capacidad de los funcionarios de lidiar con ellas de manera eficiente, técnica y objetiva.

Hemos llegado a tal punto, que licencias de construcción toman más de dos años para poder ser aprobadas deteniendo empleo, inversión y producción. Por supuesto que también ingresos para el mismo Estado a través de impuestos.

La construcción es el sector donde es evidente, pero no solo es allí. Prácticamente todas las industrias tienen problemas de creciente y excesiva burocracia. Registros sanitarios, regulaciones ambientales, municipales, legales, de registro, de aduanas, de pago de impuestos, devolución de crédito fiscal, renovación de pasaporte, entre muchos otros.

El cuello de botella se evidencia con el exceso de discrecionalidad en burócratas que entre incapacidad, falta de equipos y maquinaria, pero también como herramientas para extorsionar son fuentes de corrupción.

La cultura de legalidad y transparencia que se ha tratado de instaurar en Guatemala debe también verificar esto. Procesos burocráticos transparentes, verificables, monitorearles y que se les pueda hacer “tracking” es parte de esa cultura también. Movernos hacia Gobiernos tecnológicos es deseable, mejorará el clima de negocios y la confianza en el inversionista.

Dentro de todos los ministerios sin duda alguna el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales es el que más se ha transformado en los últimos 5-10 años en una presa que detiene inversión. Nadie está en contra de la defensa del medioambiente, pero otra cosa es que trámites que debieran ser expeditos tarden mucho más tiempo de lo necesario. La incursión del MARN en muchos negocios es también ilógico.

La SAT es otra fuente de ineficiencia operativa. Se ha hablado en estos años de la evasión tributaria, y es bueno hacerlo, pero poco se ha hablado de la eficiencia operativa de dicha entidad. No tenemos indicadores de seguimiento para saber si tenemos una entidad que es eficiente en los trámites, tiempos y costos para el usuario. Ante la ausencia de dichos KPI (Indicadores de desempeño) y una entidad que los fiscalice, las anécdotas son lo que quedan. Cuantas empresas que son usuarias del sistema de aduanas, que los procesos son más largos, tediosos, engorrosos. Desaduanar hoy día es peor en tema de tiempo que hace 5-6 años, por ejemplo.

Si queremos avanzar en el desarrollo debemos de tener un Gobierno que no ponga barreras ilógicas de entrada, que facilite el crecimiento, la creación de empleo y las inversiones. Detener eso es dispararse en el pie. Son menos ingresos para el mismo Estado. También tiene que tener el rol de fiscalizador y de sancionador cuando se generan externalidades negativas.

¿Cuánto desarrollo y empleo están detenidos en las oficinas estatales? No lo sabemos. Pero sería interesante conocerlo. Apuesto que son miles de miles de empleos.

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