Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Infame postura de Maduro y Morales

Fecha de publicación: 21-07-18
Por: editorial

Cuál barato imitador de Trump, Evo Morales publicó hace un par de días un mensaje vía Twitter que no solo raya en la indecencia, sino en la estupidez, afirmando que quería: “en el aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, denunciar que el imperio está desplegando estrategias criminales contra el Gobierno del hermano Daniel Ortega. USAID y la NED están respaldando abiertamente la violencia. Rechazamos la injerencia. #NicaraguaQuierePaz”. Criticar a Morales por su falta de sensibilidad frente a los abusos que sufre nuestro hermano pueblo resulta ocioso. Qué compasión podría tener un sujeto que no ha dudado en utilizar las mismas tácticas que Maduro y Ortega para acallar a su propio pueblo. Si no, que lo digan los indígenas del TIPNIS, quienes en defensa de su territorio frente a afanes imperialistas del gobierno de Morales, fueron brutalmente reprimidos por fuerzas militares dirigidas desde el palacio presidencial en La Paz. Triste y trágico incidente que provocó una condena generalizada por parte de defensores de los derechos humanos y que Morales, siguiendo el libreto escrito por Maduro en Caracas, minimizó justificando que estos pueblos indígenas formaban parte de una estrategia golpista organizada desde Washington.

Por más que Ortega intente poner nuevamente esta estratagema en escena, todo el mundo tiene claro que la única explicación de la violencia que vive hoy Nicaragua es la enfermiza sed de poder y riqueza de Ortega y sus cobardes seguidores. En algo tiene razón Morales, el pueblo nicaragüense quiere la paz, pero no la del cementerio que está imponiendo Ortega a punta de bala gracias al apoyo moral y material de gobiernos como los del innombrable de Maduro y su marioneta andina, Evo Morales, así como al silencio cómplice de una larga lista de supuestos pacifistas y políticos que prefieren hacer caso omiso de lo que sucede en Nicaragua, a levantar la voz en nombre de los ideales que dicen defender. Menos mal, el cobre que saca ahora Ortega a relucir está sirviendo para que muchos incautos descubran la verdadera naturaleza de estas dictaduras de crimen organizado disfrazadas de movimientos revolucionarios del Siglo XXI.