Domingo 18 DE Agosto DE 2019
Opinión

Mezcla venenosa de religión y política

El implacable pragmatismo de utilizar el nombre de dios en vano.

Fecha de publicación: 20-07-18
Por: Carol Zardetto

La alianza entre religión y política fue uno de los pilares de control para gobiernos autocráticos en la historia de la humanidad. Por eso, el Estado laico ha sido una de las grandes conquistas de la ciudadanía. “Al César lo que es del César y a dios lo que es de dios” fue la clarísima sentencia de Jesús ante el dilema.

Como el tiempo es una espiral, hay un eterno retorno de las cosas. Hoy, vemos amenazada la idea de la democracia y con ello la del control del poder público por un flanco tremendamente vulnerable: el uso recíproco que han venido fraguando los líderes religiosos, con los políticos mafiosos. Ciertamente, la alianza aparenta ser mutuamente productiva para lograr una sola cosa: la paulatina pérdida de las libertades civiles. En otras palabras, esa alianza nos amenaza de forma directa.

En el reciente encuentro en Helsinki, Donald Trump sorprendió al establishment político de su país haciéndose del lado de Vladímir Putin, pasando por encima de sus propios cuerpos de inteligencia. La palabra de Putin es cualquier cosa, menos confiable. Y sin embargo, el presidente del país más poderoso del mundo, públicamente manifestó optar por creerle en el espinoso tema de la intervención rusa en las elecciones. Nadie podía creer lo que escuchaba. Era como ver convertida en realidad la ficción de la película The Manchurian candidate.

La puesta en escena de Trump no fue un acto idiota. Tenía como fundamento la creciente influencia de los grupos religiosos más recalcitrantes de los Estados Unidos, quienes no solamente ven con buenos ojos a Putin, sino que lo consideran el “león de la cristiandad”. Alguna vez en la historia se dijo que Paulo de Tarso, era el “gran león de dios”. Parece que hoy día, la
cristiandad politizada lo ha sustituido por Putin.

¿Qué es lo que amalgama posturas tan aparentemente irreconciliables como la cristiandad más conservadora de extrema derecha y el dictador de un país comunista? Según Catherine Stewart, autora que ha estudiado el tema, el punto de convergencia es el disgusto con lo que llaman “la agenda homosexual” y otros temas sensibles vinculados a la familia. Aparte, pareciera ser que el tono autoritario de Putin genera profunda
admiración en estos grupos conservadores.

Si alguna duda cabe del análisis que hace la autora citada, para muestra un botón: la agente rusa recientemente acusada de espionaje, María Butina, atendió varios de los famosos “desayunos de oración” organizados para vincular a los políticos con los cuadros religiosos. Su participación era hacer justamente eso: vincular a políticos rusos con activistas religiosos con incidencia en Washington.

No puede sino preocuparnos el ver cómo Guatemala ha empezado a mezclarse en este peligroso esquema. Han sido evidentes las acciones de nuestro gobierno para seguir los pasos: utilizar la influencia religiosa aquí y en Washington para afectar temas tremendamente sensitivos para la ciudadanía.

Etiquetas: