Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Estamos enganchados

“La mente puede hacer un infierno en el cielo y un cielo en el infierno”. J. Milton

— Rodolfo Neutze
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Leyendo un libro escrito por Susan David sobre agilidad emocional me topé con un término muy utilizado por los chapines que es el “engancharse” en algo. Se refiere al hecho de que tenemos la facilidad de entrar en una discusión y/o pleito, que puede durar generaciones, sin saber realmente por qué estamos enganchados en ese tema. La doctora David menciona como culpable a nuestra naturaleza humana de supervivencia. Durante miles de años, con tal de mantenernos vivos, nuestro cerebro aprendió a tomar acción de ciertas cosas sin necesidad de pensarlo (si vemos fuego quitamos la mano; si vemos una culebra corremos; etcétera). Lo malo es que esa habilidad que nos protege de situaciones imprevistas, más comunes cuando vivíamos en las cavernas, hoy no se hace tan necesaria para vivir y si nos engancha en problemas evitables. Sentimos peligros donde no existen y reaccionamos sin pensarlo detenidamente.

Durante el proceso de depuración empezado en el 2015 la mayoría de los guatemaltecos nos unimos a un mismo propósito que era de parar los abusos de una clase política que se había aprovechado de la pasividad ciudadana para elegirse y había dilapidado nuestros escasos recursos. Falta mucho por hacer y seguramente el daño realizado durante años no podrá ser reparado en poco tiempo. Pero lo que está haciendo más difícil el proceso de saneamiento nacional, es que seguimos enganchados en los pleitos que teníamos antes de unirnos para limpiar el Estado. Me atrevería a decir que hoy, aunque estamos en una mejor situación general que hace diez años, estamos más peleados que nunca. Las elites guatemaltecas, las que yo reconozco como todos los que por lo menos terminamos el bachillerato, estamos tan enganchados que cualquier comentario nos hace reaccionar de una manera tan impredecible que no nos deja actuar razonablemente. Acá, desafortunadamente, no falla solo un lado del espectro ideológico (me referiré solo a los moderados porque los dinosaurios de los extremos no se merecen atención). Solo basta abrir cualquier red social y veremos a gente inteligente de la izquierda gritando #Pactodecorruptos por cualquier acción, y a gente preparada y exitosa de derecha que ve comunistas y socialistas hasta debajo de la cama.

No puede ser que sigamos criticando ad infinitum a todos los funcionarios públicos por todo lo que hacen. Existen muchas carencias en el Ejecutivo, pero eso lo sabíamos desde antes que la mayoría los eligiera libremente. Ahora hay que ver que les vaya bien en lo poco que les queda, y asegurarnos que en el 2019 hagamos una mejor elección. Tampoco sirve al país ni se vale que experimentadas periodistas o exitosos ejecutivos critiquen a los pocos congresistas que están tratando de hacer bien su trabajo, sin ni siquiera informarse bien de la realidad. Vemos tweets, por ejemplo, sobre el tema de Nicaragua en el Congreso, y no nos tomamos el tiempo de validar ni la fuente ni la información con la que hacemos nuestros comentarios.

Que no se nos olvide que todos tenemos un fin común que es el bienestar nacional. Podemos diferir en el camino, pero no en el destino. Si seguimos enganchados en este pleito, nunca lo vamos a lograr.

 

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