Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Opinión

La CSJ se decanta por el “Pacto de Corruptos”

Una afrenta para Guatemala.

Fecha de publicación: 19-07-18
— Edgar Gutiérrez

La Corte Suprema de Justicia eligió mal. Conrado Reyes no reúne los méritos que establece el Artículo 113 de la Constitución Política de la República para ser suplente de la Corte de Constitucionalidad. La propia CC revocó en 2010 su elección como Fiscal General. En ese entonces Reyes Sagastume era prácticamente desconocido. Tardíamente, después de su juramentación, Carlos Castresana, entonces comisionado de la CICIG, denunció que el nuevo jefe del Ministerio Público estaba vinculado a un bufete donde presuntamente se tramitaban adopciones ilegales y estaba vinculado a las mafias.

Castresana –como en otras denuncias– no aportó pruebas ni presentó una querella. La CC de entonces atendió la denuncia en base a supuestos vicios en el procedimiento de la elección. Pareció obvio que Reyes era una carta marcada de grupos de interés, y el presidente Colom no guardó las formas, precipitándose. En realidad, lo que encendió las alarmas fue la falta de tacto de Reyes. El día de su juramentación alardeó prepotencia, haciéndose acompañar de una escolta que solo Castresana exhibía, y no tuvo rubor de reunirse en público con personajes oscuros, mostrando sus intenciones.

Pero a ocho años de distancia, Reyes ya no es “gallo tapado”. Ha expresado públicamente su adhesión a las tesis del “pacto de corruptos” y es inocultable su colaboración con prominentes exfuncionarios procesados por corrupción, quienes guardan prisión en Mariscal Zavala. Si esos vínculos son antiguos o producto de una actitud reactiva contra la CICIG, es ahora irrelevante. Su promoción y elección como magistrado suplente de la CC es una afrenta a la lucha contra la corrupción y un plantón de los ocho magistrados que lo votaron que trasladan este mensaje: la CSJ se decanta por el “pacto de corruptos”.

Así las cosas, tenemos este recuento: la cabeza del Ejecutivo (si es que se le puede llamar así), la Junta Directiva del Congreso y ahora el órgano rector del OJ están abiertamente con el “pacto de corruptos”. Y no son secreto las fórmulas de adhesión: intereses corruptos previos, convicción de que el viejo régimen debe prevalecer y/o pagos bajo la mesa. Ya fueron empleadas en la elección en enero pasado de la Directiva del Congreso, el nombramiento de Degenhart en Gobernación, la aprobación de ciertas leyes, incluso el aval de un reciente préstamo, cuyas coimas están siendo abonadas mes a mes por el ministro José Benito, muy cercano ahora a Jimmy Morales, aunque del equipo original de Jafeth Cabrera.

Cooptar a los órganos directivos de los tres poderes del Estado, empero, está lejos de garantizar el éxito del “pacto de corruptos”. Es solo la caída del maquillaje que descubre la cara real de los operadores de turno del régimen patrimonialista. Suman y siguen los que caen en el pantano. Ojalá las elites indecisas, pero inteligentes, adviertan a tiempo que no hay que irse tras la finta. Ese régimen está más frágil que nunca.

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