Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Cuál debería ser el debate

Exigir propuestas racionales.

— Mario Mérida
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Ahora que finalizó la alienación generada por el Mundial del Fútbol, hay posibilidades para que la academia, el sector político –no la clase política–, los sectores sociales respetuosos de la democracia y el empresariado consecuente con la responsabilidad social, definan los grandes temas que los une con la ciudadanía; que no es, para cuando los detenidos provisionalmente por sospechas de actos de corrupción gubernamental serán condenados; dejemos en manos de la justicia dilucidar si el presidente es abusador o no, démosle tiempo a la denuncia hecha pública y formalmente ante la Fiscal General por quien tuvo acceso a la información divulgada; tampoco es, si la CICIG se quedará o se marchará en el 2019, lo más seguro es que continué hasta el 2025, estoy convencido que ninguno de los candidatos presidenciales que se postulen para el próximo año, incluirá en sus peroratas públicas la expulsión de este organismo internacional, como no lo hicieron los contendientes de las pasadas elecciones (2015). Basta recordar que el actual presidente, en más de una ocasión expresó públicamente que los candidatos a funcionarios de su gobierno pasarían el filtro de la CICIG y, finalmente hay que dejar de lado la ilusión que el actual gobierno supere los desafíos presentes y futuros… el tiempo se le fue.

Debemos reconocer que estamos a punto de sucumbir ante la despiadada e impune práctica de la extorsión, que de no pagarla trae como secuela el asesinato; el aumento del desempleo; el masivo retorno de migrantes; el incierto panorama electoral; la fragilidad de los Organismos de Estado en cumplimiento de sus funciones y el impacto de la desinformación en todos los ámbitos de la vida nacional provocada por las redes sociales.

Si los sectores llamados a impulsar y direccionar el cambio continúan en su confortable balcón de observadores, corresponderá a la ciudadanía organizarse y manifestar públicamente para que se resuelvan los problemas existentes, pero no siguiendo el modelo nicaragüense.

La coyuntura se presenta favorable para el surgimiento y posicionamiento de nuevos liderazgos y propuestas alejadas de ideologías sepultadas por sus fracasos –izquierda, derecha y sus matices–, como Venezuela y Nicaragua entre los ejemplos más cercanos. De esta manera se evitará que nos convirtamos en una copia al carbón de los países mencionados. Llegó el momento que la ciudadanía exija propuestas racionales a la problemática nacional.

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