Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La habitación construida para el Presidente y sus amantes 

Un poco de historia Patria.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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En una ocasión, en la que el expresidente Julio César Méndez Montenegro y su esposa Sarita almorzaban en mi casa, en un momento de la conversación el exmandatario refirió que arriba del despacho presidencial, en el Palacio Nacional, había una habitación construida para que allí pudiera estar, apartado del escrutinio público, el Presidente con sus amantes: “–Como vi que era una inmoralidad, mandé clausurar la habitación”, dijo. Repito tal cual, lo que oí. (Seguramente que tras asumir el cargo, el sucesor reabrió la alocada alcoba).

El dictador Jorge Ubico (que edificó el Palacio Nacional) construyó una habitación, un piso arriba del despacho presidencial, para los quehaceres amorosos del Presidente. Como el acceso a esa alcoba no debería de tener lugar por la puerta principal, por donde entraban los ministros, secretarios y el público, el mandatario hizo una puerta discreta a la calle, situada un nivel abajo del despacho presidencial, el cual está situado en el segundo piso. Después de que un oficial del Estado Mayor Presidencial le abría la puerta a la dama, un ascensor la subía hasta el tercer nivel, en donde un mesero la acomodaba y la atendía mientras llegaba el Número Uno.

A las visitas turísticas guiadas en el hoy Palacio Nacional de la Cultura, deberían de llevarlas a visitar esa alcoba, y narrar sus usos inmorales, porque no en balde es parte de la historia que ya no se puede ocultar.

Yo que fui dos veces Secretario presidencial pude haber conocido esa famosa estancia, pero como no tuve curiosidad de ello, nunca pedí al Presidente permiso para verla, por lo que mi descripción solo es por referencias. Así, dejo a su imaginación recrear la suntuosa decoración del lugar, acorde con la arquitectura soberbia del Palacio. Y… ¡si esas
paredes hablaran!, ¿qué no contarían? ¡Del carajo!

De Ubico se sabe que en sus giras, cuando en un pueblo le gustaba una muchacha, pedía que se la llevaran para yacer con ella, lo quisiera o no la agraviada, lo cual era una infamia, que en esa época tristemente se quedaba impune, máxime cuando el violador era el Dictador. Dicen que a Ubico, que no tuvo hijos, le faltaba un testículo, que perdió de un mal golpe en el bautizo de su ingreso a la Escuela Politécnica.

Todo esto me viene a la memoria ahora que un excanciller asegura que hay pruebas de que el presidente Jimmy Morales es un acosador sexual en serie, lo cual pide que se investigue, ahora que cualquier maltrato a la mujer, físico o psicológico, puede ser y es condenado en los tribunales. Ya las cosas no son ahora como cuando Ubico construyó el Palacio Nacional o aun años después.

Recuerdo a un candidato presidencial, que luego fue Presidente, que bromeando me dijo que él era demócrata cristiano porque era cristiano de la cintura para arriba, y demócrata de la cintura para abajo. La ocurrencia me causó risa. Ya en el poder le decían que era como Cemaco, porque tenía a todas sus amantes bajo un mismo techo, pues trabajaban con él en distintos puestos gubernamentales, lo cual fue público.

Pero las cosas han cambiado, en parte por el impulso del movimiento feminista, que se propone detener cualquier agravio a la dignidad de la mujer. A los mandatarios no se les permite ya la conducta permisiva de antaño, sobre todo si hay aspectos de violencia o intimidación sexual. Así las cosas, si efectivamente hay pruebas, en base a ellas el Ministerio Público podría pedir el retiro de la inmunidad presidencial, para que Jimmy pueda ser investigado, y en su caso, ser citado a un tribunal a declarar. Por todo ello, el más interesado en que se le investigue debería de ser el propio Presidente, salvo que sienta que tiene la cola machucada. ¡Qué gran incógnita!

El que la mujer sea tratada de acuerdo con su condición de ser humano, y a la dignidad que tiene por naturaleza, es un adelanto de la Humanidad, porque solo así se ha puesto algún freno a la desventurada e impune cultura machista, que ha prevalecido, y que aún prevalece, la cual cosifica a la mujer, la cual no veía malo el maltrato femenino. Afortunadamente, la mujer cada día tiene más voz, y menos deseos de ser tratada como un objeto.

Hace algunos días, cuando escribí sobre este tema, concluí con una Moraleja que ahora repito: moraleja, moraleja, cada quien con su pareja. Así las cosas no pasan a más. De momento, el que Jimmy sea o no un acosador en serie, es una interrogante, que nadie a ciencia cierta sabe si se llegará o no a despejar. ¡Ojalá que todo se aclare por el bien del país, que necesita mayor sanidad!; y que si Jimmy efectivamente es un acosador en serie que, con pruebas fehacientes en la mano, lo envíen a hacer compañía a los expresidentes Otto Pérez y Álvaro Colom. Mientras tanto, ¡dejemos el suspenso a su nuevo maestro Edgar Hitchcock!

gasturiasm@gmail.com

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