Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Alotenango en su soledad

Corresponde al Coordinador regional orientar los lineamientos de la preinversión y la inversión pública regional. (Reglamento de Ley de Consejos de Desarrollo)..

— Edgar Balsells
Más noticias que te pueden interesar

El excelente reportaje de Ana Lucía González, con el encabezado de: “El incierto porvenir de San Juan Alotenango”, publicado por elPeriódico del día domingo, nos anima a reflexionar sobre planificación territorial, solidaridad, discordias locales, y principalmente sobre el entorno regional que circunda a un municipio cercano a La Antigua Guatemala.

El reportaje subraya el desorden de la ayuda espontánea y los celos entre vecinos afectados y no afectados directamente por la erupción, pero unidos en el denominador común de la pobreza y carencia de un tejido social, en donde brillan por su ausencia las autoridades locales, que en estos momentos de exigencia y escrutinio ciudadano se esconden, tal y como lo hice notar en columna anterior sobre el alcalde de San Miguel Pochuta, Chimaltenango; y es que el volcán de Fuego muy bien ha delimitado a la Región V que, de acuerdo con el Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural agrupa a los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango.

El futuro de Alotenango no puede verse aislado de los centros nerviosos urbanos que irradian regionalmente: La Antigua Guatemala y la Ciudad de las Palmeras. Aquí se identifica fácil la dialéctica urbano/rural, pues la historia sería otra si el municipio fuera adyacente a Fray Bartolomé de las Casas, Nentón o Barillas. Al contrario, se trata de un municipio de alta plusvalía, y en cercanía a centros urbanos de refinado turismo y dinamismo económico, en donde hay hotelería, ingenios, fincas diversas y
mercados diversos.

¿En dónde está entonces el problema que nos impide vislumbrar soluciones de largo plazo?, mi respuesta apunta a la visión y mentalidad hormiga en las altas decisiones del Estado: en el año 2002 el eferregismo reinante promulgó la Ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural –Decreto 11-2002–, así también el Código Municipal –Decreto 12-2002– y por si fuera poco también la Ley General de Descentralización –Decreto 14-2002–.

El reglamento de tal cuerpo legal define el rayado de la cancha indicando claramente que de una visión hormiga comunal, debe pasarse a una visión nacional, a través del gran Consejo Nacional, y en la media cancha tenemos a los líderes de los consejos regionales que en el transcurso del tiempo, y con interés claro en negocios corruptos y anulación de la planificación, pasaron a segundo plano, en la propias narices de la Contraloría de Cuentas cuyo Contralor de Calidad del Gasto no ha exigido su funcionamiento.

La ley y su reglamento son expresos en cuanto al crucial papel de los consejos regionales, que de haber funcionado en el caso del volcán de Fuego las pérdidas humanas serían menores.

El reportaje de Ana Lucía González concluye así: “el Estado tiene la responsabilidad de acompañar de manera holística a las personas y poblaciones”, además, resalta un comentario de la antropóloga Irmalicia Velásquez, que muy bien asevera que la “gobernanza debe viajar desde lo local hasta lo nacional”.

Etiquetas: