Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Los malignos Ortega y Murillo

Esta pareja dice tener comunicación directa con Dios, de quién dicen recibir ayuda para liberar “del mal al país”.

— Hugo Maul R.
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La situación que vive el pueblo nicaragüense es producto que Ortega y Murillo “valoran como dogma el principio comunista de que el fin justifica los medios y …[que] para colmo padecen desequilibrios mentales”. A diferencia de Maduro, que se comunica con Chávez por medio de un pajarito, esta pareja dice tener comunicación directa con Dios, de quién dicen recibir ayuda para liberar “del mal al país” y “extinguir a los impíos” ya que, según ellos, la resistencia heroica del pueblo nicaragüense es producto de “prácticas diabólicas, acompañadas, dirigidas, acuerpadas, promovidas, por pensamientos diabólicos… de [poquísimos] que… sacan toda esa condición satánica” (tomado del oficialista “El 19”: https://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:79103-rosario-vamos-restableciendo-el-amor-al-projimo-vamos-luchando-para-vencer-).

Una triste y dura realidad que cada vez se reconoce mejor en las acciones de la dictadura contra su pueblo, tal y como sucedió con el ataque de las fuerzas paramilitares de Ortega a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua el pasado viernes, durante el cual los jóvenes atrincherados en sus instalaciones resistieron el fuego de fusil por parte comandos orteguistas por más de 18 horas consecutivas antes de desalojar las instalaciones escoltados por un grupo de religiosos. A esto se suma un sinfín de actos criminales por parte de fuerzas policiales y parapoliciales a lo largo y ancho del territorio, entre los cuales destaca la desaparición de líderes de la oposición y cobardes ataques a académicos e intelectuales que se atreven a alzar la voz a favor de los derechos humanos, la vida, la libertad y la democracia, tal y como sucedió al colega Félix Madariaga, director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas.

El problema en Nicaragua es que mientras Ortega responde con balas y represión a las demandas de libertad y democracia del pueblo, la comunidad internacional cree que con exhortativas, reuniones de alto nivel, análisis detallados, condenas diplomáticas y, en el extremo, retiro selectivo de visas a funcionarios del régimen implicados en violaciones de los Derechos Humanos cambiarán las cosas. No se dan cuenta que estas sanciones tienen sin cuidado a un régimen que cree firmemente que “los vencedores nunca son juzgados” y que en “su delirio de guerra creen que, en esta lucha cívica, están en una guerra convencional contra otro ejército y que uno de los dos tiene que ser vencido y por eso en su paranoia, ordenan masacrar hasta el exterminio” a quienes se creen seguidores del Maligno en la Tierra.

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