Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

AMLO y la agenda bilateral II

AMLO y equipo ya están condicionando la agenda bilateral que nosotros podamos tener con ellos y en buena medida afectando nuestra agenda con los EE. UU.

— Roberto Antonio Wagner
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No hay que ser un experto ni mucho menos conocedor de política exterior para comprender que la agenda bilateral más importante para Guatemala es aquella con EE. UU. y lo mismo pasa para México. Esto es obvio dado el impacto económico de las remesas al igual que la relación comercial que ambos tenemos con los EE. UU., sin embargo, esto no quiere decir que dejemos en un segundo plano la agenda bilateral que tenemos con México.

Al contrario de lo que sucede en otros países bajo un sistema presidencialista, en donde el presidente electo asume su puesto a pocas semanas de ser electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lo hará en México hasta el primero de diciembre. Esta generosa temporalidad le permitirá a él y a su equipo de trabajo iniciar acercamientos con otros gobiernos libre del desgaste natural de quien ocupa un puesto público. Precisamente esto sucedió la semana pasada en una visita oficial a México de parte de una delegación de EE. UU. encabezada por el secretario de Estado Mike Pompeo acompañado por otros altos funcionarios de aquel país como los secretarios del Tesoro y de Seguridad Nacional y uno de los principales asesores de Donald Trump, Jared Kushner, su yerno.

Luego de reunirse con el presidente Peña Nieto y otras autoridades, la delegación de EE. UU. se reunió con AMLO y su futuro equipo de gobierno en donde el futuro presidente le entregó a Pompeo una propuesta de la agenda bilateral bajo el nuevo gobierno. El contenido de esta no es público, pero el futuro secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard mencionó que dicha propuesta también incluye a Centroamérica “en un esfuerzo relevante de desarrollo” y el establecimiento de un diálogo en materia de seguridad.

En su propuesta, AMLO y equipo ya están condicionando la agenda bilateral que nosotros podamos tener con ellos y en buena medida afectando nuestra agenda con los EE. UU. El principal riesgo es que, para diciembre, entre convivios, Navidad y Año Nuevo y en vísperas de un nuevo proceso electoral (la primera vuelta será en junio 2019), nuestros funcionarios poco harán para asimilar el cambio de gobierno en México. Por esta razón resulta imperativo que se aprovechen estos meses para analizar la relación bilateral Guatemala-México, tener un acercamiento, o varios con las futuras autoridades y así como lo hicieron los mexicanos con los EE. UU., se presente también una propuesta de trabajo con miras al primer año del sexenio de AMLO.

@robertoantoniow

 

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