Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Enfoque La depuración política está “a medias”

Se canceló a los partidos Patriota (PP) y Lider, pero han quedado organizaciones similares: FCN-Nación y la UNE.

— Gonzalo Marroquín Godoy
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Mañana termina la Copa del Mundo y principia una batalla local más importante y trascendente: la actividad político-partidista de cara a la convocatoria electoral en enero de 2019, es decir, se agitan las aguas con asambleas de los partidos y el surgimiento de candidaturas presidenciales, para diputados y alcaldes en todo el país. De ello dependerá, en buena medida, el futuro de Guatemala.

Si bien es cierto que la lucha contra la corrupción y la impunidad ha logrado importantes avances en el país, no ha conseguido la transformación de ese mal que engendra tanta porquería en la administración pública: el sistema de partidos políticos.

Los casos descubiertos por CICIG y el MP dejaron al desnudo que los partidos tradicionales –que representan la vieja política– han sido los vehículos ideales para promover corrupción, impunidad y mantener al país en la caótica situación socioeconómica que todos conocemos.

Ese sistema muestra su nivel de fracaso, cuando se comprueba   –una, otra y otra vez– que cada partido que llega al gobierno lo hace con el fin primordial de servirse del poder y no de utilizarlo en
beneficio de las grandes mayorías, casi siempre olvidadas por el Estado.

Eso explica por qué cada uno de los partidos que ha ganado la presidencia ha desaparecido o se ha debilitado –hasta diluirse totalmente– en años posteriores. Esos son los casos históricos de la DC, MAS, PAN, FRG, Gana, UNE, PP y ahora FCN-Nación. No hay excepción.

Bien se ha dicho y repetido que la corrupción como la que se ha descubierto –casos La Línea, Cooptación del Estado, etcétera– principia desde las campañas electorales, cuando los partidos se ven permeados por grupos de interés –a veces hasta por el narco–, y luego se produce una cooptación como la que ha salido a relucir.

En estos últimos años se ha dado una limpieza de partidos por la vía legal, al ser cancelados el PP y Lider. Aunque esa depuración fue buena y aplaudida, es insuficiente para dar el necesario oxígeno para un sistema nefasto. Ahora nos encontramos con dos partidos señalados e involucrados en procesos: el oficialista FCN y la UNE. Lo malo es que al paso que van las cosas, ninguno de ellos será cancelado y podrán participar en el proceso electoral 2019. Hay que recordar que la Ley Electoral prohíbe la cancelación de partidos después de realizada la convocatoria, por lo que ambos intentan retrasar e impedir una resolución definitiva en el TSE y tribunales antes de enero.

Aunque sin grandes posibilidades de ganar en las urnas, ambos podrán mantener una cuota importante de diputados y alcaldes, de la misma clase de los que ahora tienen. Es decir, persistirá gran parte de la vieja política.

Es una lástima que esta depuración no pueda ser todo lo contundente que el país requiere. Lo que sí es cierto, es que la decisión de repudiar a estas organizaciones estará en manos de la ciudadanía. Debemos saber que nuestra voluntad es la única que puede terminar con la depuración de los partidos políticos y promover el cambio.

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