Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Álvaro Arzú Irigoyen (1946-2018). Parte XIV

Es en ese contexto que Arzú Irigoyen es nombrado en el Inguat.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
Más noticias que te pueden interesar

Para los inicios de los años setenta, comenzaba a recomponerse y a resucitar la guerrilla por medio del ingreso a la zona del Ixcán del Ejército Guerrillero de los Pobres –EGP–, después de la derrota sufrida en la Sierra de las Minas, en los años sesenta y con la pérdida de la vida de sus comandantes Luis Turcios Lima, en un atentado con bomba, supuestamente de un infiltrado por la CIA, que estalló enfrente del kilómetro once, cruce actual del Anillo Periférico con la Calzada Roosevelt y la muerte en combate del comandante Marco Antonio Yon Sosa, en la frontera mexicana. Durante el gobierno de Méndez Montenegro (1966-1970), el alto mando del Ejército de Guatemala capturó y desapareció a 26 miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT– descabezando a buena parte del buró político del Partido Comunista. Ya también, para esos años la represión gubernamental en contra de la oposición política, especialmente social demócratas, arreciaba y un claro anuncio de lo que se vendría fue el asesinato del doctor Adolfo Mijangos López, diputado al Congreso de la República en 1971. Para cuando se realizan las elecciones presidenciales de 1978, ya había sacudido al país, desde sus cimientos el terremoto del 4 de febrero de 1976, que puso al desnudo la pobreza y la precariedad en la que vivían todavía la mayoría de guatemaltecos. Tanto en el campo como en la ciudad el daño fue terrible en términos de la pérdida de valiosas vidas, que según los datos oficiales alcanzó los 35 mil fallecidos y la pérdida material de viviendas, infraestructura de todo tipo, entre ellos, puentes y carreteras, etcétera. El terremoto cambio para siempre las viviendas del campo, construidas de adobe y/o bajareque, ranchos pajizos, viviendas precarias casi coloniales. En la Nueva Guatemala de la Asunción, barrios enteros, como “El Gallito” fueron barridos del mapa y sus habitantes tuvieron que buscar a donde irse o bien comenzar la reconstrucción de sus viviendas con muchísimos esfuerzos. Este esquema se repitió en varias zonas de la capital, lo que generó al interior de la ciudad, como provenientes del campo, migrantes de zona a zona y de áreas urbanas y rurales de los departamentos hacia la capital. Nuevas lotificaciones surgieron ante la necesidad de buscar un lugar “seguro” donde vivir y nuevas invasiones de terrenos se dieron ante la urgencia de la población de un lugar donde asentarse. De allí, los asentamientos urbanos precarios, que empezaron a generalizarse en la ciudad. El lector podrá haber vivido tanta necesidad por resolverse de nuestro pueblo y los más jóvenes imaginarse tan alarmante situación. En las elecciones presidenciales de 1978 participaron el General Fernando Romeo Lucas García como candidato presidencial, siendo su acompañante como vicepresidente, el doctor Francisco Villagrán Kramer, que obtuvieron el 40 por ciento de los votos; con la coalición PID-PR-CAO. El segundo lugar correspondió al Coronel Enrique Peralta Azurdia, por el MLN, que obtuvo el 34 por ciento de los votos. Finalmente, el Coronel Ricardo Peralta Méndez participo por la coalición DCG-PRA y obtuvo el 26 por ciento del sufragio. Para cuando el gobierno de Lucas García se iniciaba, ya el movimiento popular organizado daba su lucha tanto en la ciudad como en el campo, por lo que fueron asesinados los líderes más representativos de tal esfuerzo, como Oliverio Castañeda de León, de la Asociación de Estudiantes Universitarios –AEU–, el 20 de octubre de 1978. Ya en tiempos de Lucas García (1978-1982) fueron también asesinados, el 25 de enero de 1979, el líder del Partido Socialista, Alberto Fuentes Mohr y el 22 de marzo de ese mismo año, el líder social demócrata, Manuel Colom Argueta, es decir, la derecha oligárquica y el Ejército vinculado a esos sectores dejó al país sin líderes auténticos. Es en ese contexto que Arzú Irigoyen es nombrado en el Inguat, me imagino que para hacerlo, Lucas García, consideró que conocía del tema, pues manejaba y era propietario de una agencia de viajes, que quizás tenía turismo receptivo. Y naturalmente por los vínculos políticos de su entonces suegro.

Continuará…

Etiquetas: