Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Desactivando una bomba llamada Codeca

Es fácil pero requiere voluntad política.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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El núcleo duro de Codeca está formado por un grupo de guatemaltecos desalmados, que decidieron dedicarse al lucrativo “negocio” de hurtar y robar energía “revendiéndola”, mediante el cobro de una cuota fija (sin importar el consumo), haciendo para ello una llamada “conexión directa”, para lo cual cortejan y hasta intimidan a los posibles “beneficiarios” del delito para que acepten la propuesta de Codeca; a la vez que amenazan, con linchamiento, a los trabajadores de las empresas de energía que traten de impedir el hurto y el robo. Con los millonarios fondos que ilícitamente se embuchan cada mes han organizado el partido político Movimiento para la liberación de los pueblos, de inspiración chavista, orientación que ha sido proporcionada por el gobierno y la embajada de Venezuela en Guatemala (Similes cum similibus congregantur). Hasta aquí los hechos. Ahora veamos las tres direcciones en que Codeca y su futuro partido causan daño al desarrollo del país (en perjuicio de los más pobres), y también la forma sencilla, eficaz y legal de desactivar esa bomba o esas bombas porque pueden ser muchas.

La primera forma en que Codeca se manifiesta es vendiendo un servicio, fruto del hurto y robo, lo cual es un duro golpe al Estado de derecho que queremos construir, y al propio espíritu nacido en el 2015 de que todo el quehacer público y privado se haga sin corrupción, en forma transparente y con apego a las leyes. El Estado de derecho y las reglas claras son importantes para crear empleo, porque nadie quiere invertir en un país en el que se puede producir tal robo público masivo, que, por lo demás, lleva años de consumarse con total impunidad.

La segunda forma en que Codeca se expresa es mediante el establecimiento de retenes en las carreteras, obstaculizando el derecho humano de libre locomoción, lo cual afecta la movilidad de personas y mercancías, muchas perecederas, un daño que se estima en 50 millones de quetzales diarios. Hace algunas semanas, un retén en Coatepeque duró varios días. Estos retenes, financiados con el fruto de la rapiña, encarecen los productos (alguien tiene que pagar los platos rotos, y este siempre es el consumidor); desalientan la inversión, que es la que crea puestos para los desempleados; y afecta la libre locomoción de los ciudadanos que desean moverse por las carreteras para visitar parientes enfermos, realizar trámites o moverse por razones comerciales. Es una pena que, pese a que la Corte de Constitucionalidad ordenó al gobierno disolver los retenes, este temeroso no haga casi nada en este sentido, y que al Procurador de los Derechos Humanos le importe un bledo el menoscabo del derecho humano de libre locomoción. (Como lo he dicho, aquí solo hay derechos humanos teledirigidos).

La tercera forma en que Codeca produciría daño al país es mediante la creación y subsidio a un partido político que propone que Guatemala se convierta en otra Venezuela, cuyo primer paso sería la nacionalización de la energía eléctrica. (Hago la acotación de que el teniente coronel Hugo Chávez nacionalizó una serie de empresas, y que, como no pudo pagar por ello, ahora Venezuela afronta juicios internacionales, que incluyen no solo el pago de lo nacionalizado, sino también el de sus intereses, lo que hace que la millonaria deuda crezca día a día. Conoco-Phillips ya está incautando bienes de la empresa petrolera venezolana en el Caribe, lo cual en el futuro podría volverse endémico).

Repasemos las causas del surgimiento de Codeca, y la fácil y sencilla destrucción de sus bases y, por ende, las de su partido, en forma democrática, política y con total apego a la ley. En el interior del país, al recibo mensual de cobro del servicio eléctrico se adiciona un monto fijo destinado a la Municipalidad del lugar, para que esta pague por el servicio de alumbrado público. Los alcaldes vieron en este rubro una forma de agenciarse fondos, porque cobran más allá del costo del alumbrado público. Como resultado de ello, en algunos lugares del interior de la República, una persona puede pagar dos y hasta tres veces más por alumbrado público (aunque en el pueblo haya solo dos precarias luminarias públicas) que lo que paga por el consumo propio. Pareciera que la empresa distribuidora de energía fuera el bandido de la película, cuando en realidad los alcaldes son los bandoleros que encontraron una forma de esquilmar al usuario del servicio de energía. Con este escenario, es comprensible que los chapines que son objeto de este atraco municipal estén como los once mil diablos, lo cual aprovecharon los de Codeca para armar una red delictiva en gran escala. (Bastaría con que todos los usuarios del servicio de energía pagaran un diez por ciento de su factura para cubrir todo el costo del alumbrado público del país).

Quitarle a Codeca el chupete es un asunto relativamente fácil porque como acertadamente ha escrito elPeriódico en algunos editoriales, la llamada tasa por consumo de alumbrado público no es, en realidad, una tasa sino un arbitrio, y como tal este solo puede ser decretado por el Congreso de la República.

Si así lo declara la Corte de Consti-tucionalidad en nuevo fallo, Codeca se quedaría boxeando en el aire. Esto podría ser complementario con el endurecimiento de las penas por hurto de fluidos que propone el diputado Linares Beltranena.

gasturariasm@gmail

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