Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

“Todos le tiran el balón a uno”…

Si algo debiera ser importante para los alcaldes es: la prevención, la inversión en tecnología para evitar desastres, los estudios de preinversión y la planeación territorial.

— Edgar Balsells
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Si algo llama poderosamente la atención con la emergencia de la erupción del volcán de Fuego es el segundo plano de los alcaldes, tanto como líderes preventivos para evitar males mayores, y como líderes del rescate y de la conducción de procesos junto a la gente.

La complejidad de la sociedad guatemalteca demanda de visiones y sistemas organizativos de nuevo cuño, que rebasan el estrecho marco en el que se desenvuelven los líderes comunales, los diputados distritales y en general los caciques de los pueblos, con hábitos y procedimientos que se tornan rebasados por las dimensiones de los acontecimientos, la tecnología, el conocimiento, la ciencia y en general el mundo moderno.

Analicemos así las declaraciones de don Bernabé Ajín Vicente, alcalde de San Pedro Yepocapa, quien de acuerdo con excelente reportaje de Carlos Álvarez (Prensa Libre, 30 de junio) se afirma lo siguiente: “cuando ocurrió la erupción el 3 de junio, pidió a la Conred que le hiciera un estudio de vulnerabilidad y trazara las medidas para evitar una tragedia”. Además, el jefe edil reporta que hasta ahora no ha recibido respuesta, y que volverá a pedir a Conred apoyo para elaborar estudios más detallados. “Todos le tiran el balón a uno”, dice don Bernabé, y remata con lo siguiente: “con los pocos recursos que tenemos no podemos hacer grandezas”. Además dijo que trasladará sus inquietudes al Comité Municipal de Desarrollo, para que la situación sea discutida por todas las autoridades del municipio.

Según el proyecto de presupuesto 2018 que presentó el Ministerio de Finanzas Públicas la inversión para el año se estimó en Q17 mil 805 millones, contemplándose transferencias de capital por Q11 mil 537 millones, la mayoría de las cuales forman parte de un barril sin fondo denominado “Obligaciones del Estado a cargo del Tesoro”, del cual tan solo para las municipalidades del país se estimaron Q7 mil 234.7 millones y más de Q3 mil millones adicionales
asignados a los Consejos de Desarrollo.

Estoy claro que el Congreso recortó tales montos, pero ello simplemente nos da una idea de las inyecciones continuas a un sistema que ni siquiera ha permitido que Yepocapa, Escuintla o San Juan Alotenango tengan lo mínimo para priorizar, a pesar de que por 30 años se han bañado de asignaciones de este tipo: si un sistema como el municipal tiene un flujo continuo de ingresos de este corte, muy bien puede planificar y jerarquizar, teniendo en cuenta además que la Constitución Política y el Código Municipal les otorga la autonomía deseada, y por esa razón no es justo que se sientan aludidos cuando “les tiran el balón”, pues cuando de exigir derechos se trata llenan la plaza y se organizan en un momento.

Si algo debiera ser importante para los alcaldes es: la prevención, la inversión en tecnología para evitar desastres, los estudios de preinversión y la planeación territorial, pero casi ninguno lo hace, y si hoy el desastre es en el área del volcán de Fuego, mañana será por el Santiaguito, y pasado en Puerto Barrios. Si fueran visionarios ya estarían en proceso de refundación y reforma, reprogramando inversiones con visión de largo alcance.

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