Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

El baile de la entrepierna.

— Jacques Seidner
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Para los que no son de “allá”, la diferencia entre el tango y la milonga no parece muy clara. Ambos son bailes de dos por cuatro y como lo definía Discépolo “es un pensamiento triste que se baila”. El tango es quizás más porteño, sin duda más internacional. La milonga sería más provinciana, menos sofisticada. El tango por su parte está impregnado del sonido del bandoneón. Asimismo, parece identificado con Buenos Aires quizás con Carlos Gardel. El bandoneón, por cierto, tiene por sí mismo una historia curiosa puesto que según parece, este instrumento tan popular en la región del Río de la Plata fue fabricado en Argentina. Su procedencia es alemana y el origen del nombre es una combinación del nombre de su promotor, el profesor de música Germano, “Band” combinado con acordeón. Dicho instrumento llegó a Argentina alrededor de 1870 y tomó ahí sus cartas de nobleza. Esto tiene un lado misterioso y anecdótico. Al parecer, unos marineros alemanes de parranda en el puerto bonaerense habrían pagado la cuenta de múltiples tragos con un bandoneón. Esa misma noche un guitarrista llegado al bar, ensayó tocar el nuevo instrumento, habiéndolo interpretado con un estilo propio, enérgico y aún, anárquico, muy alejado del sonido más alegre habitualmente escuchado en Alemania. El bandoneón había así creado una atmósfera musical adaptada al concepto violento , apasionado, trágico del Nuevo Mundo.

El tango es una música de sufrimiento y de pasión. Cuando su ritmo secuestra a alguien, ya no lo suelta. Y, sin embargo, se le había prácticamente dado por muerto, aún en la Argentina de los años sesenta y setenta. Hoy, ha revivido con fuerza en el mundo entero. El tango fascina, justamente por ser una manifestación casi salvaje tal como lo escribiera el insigne Jorge Luis Borges, “el tango es una paradoja, una mezcla de sentimentalismo y de maldad, de dulzura salvaje y de suave crueldad”. Hasta los años cincuenta, el tango se limitaba a canciones populares bailables. Fue, sin embargo, el bandoneonista Astor Piazzola, quien con su Tango Nuevo, le dio un nuevo giro a esta manifestación artística, mezcla del tango tradicional, jazz y música clásica más apto para ser escuchado que bailado. Se ha acusado a Piazzola el haber traicionado al tango de antaño. Pero, es de preguntarse, si no será gracias a dicha renovación, que este vive nuevamente con gran éxito en el ámbito musical contemporáneo.

 

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