Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Retos y riesgos ante el proceso electoral 2019

Quedó en el tintero el sistema de elección uninominal.

— MARIO FUENTES DESTARAC
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De acuerdo con la enmienda incorporada a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), contenida en el Decreto 26-16 del Congreso, que, a mi juicio, además de insuficiente, adolece de muchas lagunas y deficiencias, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) deberá convocar a elecciones generales (para elegir binomio presidencial, diputados al Congreso y al Parlacen, y autoridades municipales) la segunda o tercera semana del mes de enero del año entrante, la campaña electoral durará 90 días y los comicios deberán llevarse a cabo un domingo del mes de junio de 2019. En su caso, la segunda vuelta se llevará a cabo en un plazo no mayor de 60 días ni menor de 45, conforme la convocatoria del TSE, y si los votos nulos fueren mayoría absoluta y se anulan las elecciones, éstas deberán repetirse en un domingo de octubre del próximo año.

Es decir que todo el 2019 será año electoral. Antes de la referida reforma a la LEPP, la convocatoria a elecciones debía hacerse en mayo del año en que se celebraban los comicios. En todo caso, algunas de las novedades que tendrá el proceso electoral 2019 serán: El voto en el extranjero para elegir al binomio presidencial; la elección de un mayor número de diputados al Congreso (160); la relevancia del voto nulo en los comicios; la prohibición de inscribir como candidatos a quienes hubieren hecho campaña, a título individual, a cargos de elección popular publicitando su imagen en los medios antes de la convocatoria a elecciones (cuya reglamentación no es compatible con la norma legal); la distribución igualitaria de recursos públicos para espacios y tiempos en los medios durante la campaña electoral; la prohibición de publicar encuestas en los medios dentro de los 15 días previos a la elección; y la prohibición a los partidos y a los bloques legislativos del Congreso de recibir o incorporar a diputados tránsfugas.

Quedó en el tintero, entre otros, la adopción del sistema de elección uninominal, que elimina la planilla de candidatos a diputado y establece que en cada distrito electoral (en tantos distritos como diputados se elijan) se elige directamente a un congresista; la incorporación del referendo revocatorio a mitad del período de funciones de los electos; la obligación de celebrar elecciones primarias en los partidos; la reducción del número de diputados; y la limitación de la reelección de diputados y alcaldes.

Son desafíos para el TSE garantizar el voto en el extranjero, sin que se generen riesgos de deportación; la sanción pertinente a todos los partidos que infringieron las normas de financiamiento electoral y de límite máximo de gastos de campaña en los comicios de 2011 y 2015; el control estricto del financiamiento electoral, sobre todo aquél proveniente de fuentes heterodoxas, así como los gastos de campaña; no privilegiar ni discriminar en la distribución de recursos en espacios y tiempos mediáticos; la aplicación, sin excepciones, de la prohibición de inscribir como candidatos a personas (particulares y funcionarios) que hubieren promovido su imagen en medios con fines electorales, antes de la convocatoria a elecciones; e inscribir como candidatos solo a aquellos optantes que se ajusten a los requisitos legales y a los méritos de capacidad, idoneidad y honradez.

Sobre el proceso electoral se ciernen amenazas, tales como la falta de certeza jurídica debido a que la Corte de Constitucionalidad no ha resuelto la impugnación presentada por la Cámara de Medios de Comunicación de Guatemala contra varias disposiciones relacionadas con los medios, ni la impugnación relativa al transfuguismo, así como tampoco se ha pronunciado sobre el proyecto de reformas a la LEPP que le envió el Congreso (que incluye lo relativo al voto preferente); la ausencia de previsión por parte del TSE de cara a las campañas promocionales y negras a través de las redes sociales durante el proceso electoral, extremo que podría frustrar el espíritu del control de espacios y tiempos en los medios tradicionales; y la inaplicación de la prohibición de publicaciones clandestinas contenida en la Ley de Emisión del Pensamiento.

En fin, estos son algunos de los retos y amenazas que deben afrontarse con talento y previsión, a fin de sortear la coyuntura electoral razonablemente. Recordemos que en política no hay sorpresas, sino que solo sorprendidos.

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