Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Esencialismo

¿Qué es esencial en nuestras vidas?.

— Luis Fernando Cáceres
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“Decidir qué es esencial en nuestras vidas no es lo mismo a simplemente disminuir nuestras pertenencias y desechar nuestras preciadas pero innecesarias frivolidades: en realidad, se trata de determinar con qué tan poco podemos vivir; se trata de resolver con qué cosas simplemente no podemos disfrutar plenamente nuestra vida.”

Esta definición de esencialismo es la que más adecuada me parece. Es la que ofrece Kinfolk como movimiento y como filosofía de vida. Se basa en el principio de escoger muy bien lo que uno posee, lo que uno hace y de quién se rodea.

Estar rodeado de cosas que uno concluyentemente necesita por su función y que además presentan una estética que hace eco en la existencia propia, se traduce a vivir únicamente con cosas que tienen significado para uno. Significa, además, vivir sin exceso material, sin redundancias y sin desperdicio. Así lo que uno posee trae una dosis de facilidad a nuestra vida acompañada de gozo y satisfacción.

Lo mismo sucede con las actividades que uno escoge realizar. Tanto en el aspecto profesional como en el recreativo. La capacidad de decir “sí” a diferentes propuestas muchas veces se ha laureado como el camino para conseguir una vida llena de oportunidades y aventuras. En realidad, creo que este camino lleva a una vida cargada de diligencias que traen poca satisfacción y que aportan poco valor. Entender cuando decir “no” aporta mucho más beneficio: saber escoger con cuidado qué proyectos tomar, que actividades realizar, qué viajes hacer y qué causas apoyar, traerá una vida mucho más rica en deleites. Traerá una vida alineada a las expectativas propias de cada existencia. A nadie escapa que aun así, particularmente en el aspecto profesional, habrá siempre actividades que no traen la misma cuota de emoción que las que más disfrutamos, pero aun así, estas tareas, si escogemos bien las áreas en las que participamos, se mantendrán reducidas en cantidad y, lo que es más, podremos entenderlas como escalones para lograr el camino y el destino que prevemos y deseamos para cada proyecto en el que decidimos participar.

Si rodearse solo de cosas y actividades que vayan acorde a nuestro propio camino de vida es muy importante, cuánto más lo es rodearse de las personas correctas. Aquel adagio de “pocas amistades pero buenas” creo que es esencial en la vida. Otra vez acá lo importante es saber cuándo decir sí y cuándo decir no. Todo tendrá al fin un costo de oportunidad y, si reconocemos al tiempo como el bien más preciado de nuestras existencias, escoger correctamente con quien uno decide usarlo se vuelve primordial.

La base, entonces, del esencialismo radica en aprender a escoger cuidadosamente qué poseemos, qué hacemos y de quién nos rodeamos. Para cultivar una vida que sepa distinguir entre lo valioso y lo trivial necesitamos entender qué vida queremos formar. Lo clave radica en entender a la vida como el resultado de un deseo propio de diseñar una existencia de valor.

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