Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Verdaderos valores…

Desafortunadamente las grandes carencias, pobreza, y falta de educación, impactan en una descomposición social sin valores, y por el otro lado, un mundo cada vez más materialista y consumista con valores equivocados…

— Carlos A. Rodas Minondo
Más noticias que te pueden interesar

Nosotros los humanos, somos esencialmente espirituales. De hecho, nuestro comportamiento y actuar dentro de una sociedad supuestamente civilizada, se basa en valores espirituales, ética y moral. Esto sumado al raciocinio e inteligencia es lo que nos diferencia de los animales.

 

Esto quiere decir que nos movemos sobre una base o plataforma de valores espirituales, y sobre ello viene lo demás. Desde niños necesitamos esa guía espiritual, amor y atención, que será la base de crecer emocionalmente sano, con una fortaleza mental y espiritual que nos dará un alto autoestima, carácter y personalidad para enfrentar los retos de la vida.

 

En un niño lo material es prácticamente nulo en su desarrollo, no tiene sentido y solo servirá lo necesario que le brinde seguridad y comodidad. Un niño juega con una caja de cartón a veces más que con un juguete costoso, debemos enfocar nuestro esfuerzo en darle lo que necesita, que es espiritual amor y atención.

 

Por tal razón, nuestro comportamiento está limitado y enmarcado en nuestros valores. O sea, que estamos claros que somos seres esencialmente espirituales antes que todo, y que necesitamos la parte material para llevar una buena vida en este mundo. Por eso es muy claro: “Busca el reino de Dios y su justicia, y lo demás vendrá por añadidura…” Hablamos del amor, la verdad y justicia entre nuestras sociedades primero que todo para lograr la prosperidad.

 

Desafortunadamente, vivimos en un mundo cada vez más materializado en donde se le dieron la vuelta a los verdaderos valores, se busca la añadidura antes, y este es el problema, hacer lo necesario para lograr lo que quiero en términos de poder y riqueza pasando por encima del vecino si es necesario.

 

La carrera del “tener” le ha ganado al “ser”, la competencia de quien tiene más bienes materiales, mejor posición económica, más poder, se vuelve lo más importante. Ya no importa dejar a un lado lo importante de nuestras relaciones familiares y laborales como el amor, el respeto, la lealtad, la fidelidad, la bondad, etcétera.

 

Nuestro paso por esta vida en este mundo es relativamente corto y lo que nos hace vivir de verdad con plenitud, es la satisfacción de amar y ser amado. En definitiva, queremos vivir una buena vida con abundancia y con los bienes materiales que nos permitan un buen nivel, viajar y aportar a la sociedad. La forma de lograrlo es trabajando honrada y dignamente y preparándonos de la mejor manera, y con un sentido
principalmente al bien común.

 

Es importante que valoremos lo que de verdad tiene valor, la satisfacción y la felicidad en la vida, solo la da esa condición de plenitud espiritual para lograr la prosperidad, logrando también la plenitud material. Debemos darle la
prioridad a lo más importante en la vida.

 

Muchos se preguntan, por qué soy infeliz en la vida, si tengo todo lo que cualquiera quisiera tener, posición económica, bienes materiales, viajes, poder, pero no soy feliz. La respuesta es que tiene invertidas las prioridades de la vida. Debemos agradecer tener una buena salud, a quién amar y ser amado, que es lo más importante en esta vida.

 

Si hacemos el bien nos va bien, si hacemos el mal nos puede ir bien por un tiempo, pero terminamos mal, porque así es la ley de la vida. En la vida para lograr lo que queremos, podemos escoger tomar el camino corto de lo fácil y rápido, o el camino largo de lo que cuesta y vale.

 

Desafortunadamente, los hombres somos pecadores y no seguimos lo que Dios manda, es por eso que en la historia del mundo cíclicamente los grandes imperios y las sociedades llegan a lo más alto en desarrollo, pero luego llega la decadencia, se pierden y colapsan porque no se basaron en los verdaderos valores. Esta historia se repite siempre.

 

Actualmente, estamos en otra era más de decadencia de las sociedades en el mundo, porque como siempre el hombre como pecador y con todo el poder, desafía a Dios y a la naturaleza.

Etiquetas: