Domingo 15 DE Septiembre DE 2019
Opinión

La democracia que se pudrió (I)

Nuestro sueño democrático ya se pudrió y se autocorrompió.

Fecha de publicación: 06-07-18
Por: Silvia Tejeda

Para no ir muy lejos, partamos de la firma de los Acuerdos de Paz Firme y Duradera que en su esencia hacían muchas promesas, pero que ahora, en realidad, solo se han cumplido algunas de ellas. Aceptemos que, lo que pudo haber sido un marco para reiniciar los anhelos de una auténtica democracia, no se han llegado a cumplir, después de 21 años. Cómo que no fueran nada. ¿Qué pasó, entonces?

Cada uno de los gobernantes que se han sucedido, después de 1996, no les acreditaron importancia y compromiso, como no fuere estar cumpliendo, a base de presión internacional, con algunos de los términos que representan atención a las víctimas del Conflicto Armado Interno.

Pero, en lo más importante que determinaba hacer reformas sustantivas de carácter socioeconómico y políticas relativas a construir una sistema de justicia que alcanzara a todos los estratos de la población, lo que enfrentamos después de ese lapso, es todo lo contrario. Cada uno, de los gobernantes que elegimos ni lo cumplió, ni le puso atención a ese compromiso. Cada uno optó por ingeniárselas, para expoliar cualquier oportunidad de enriquecimiento voraz, tanto para su partidarios como para sus gamonales financistas que, después de cinco sucesivos gobiernos movidos por las mismas ambiciones, fueron acrecentando su radio de corrupción y saqueo.

Esa democracia, tan anhelada, se fue degenerando conforme, cada partido, cada gobernante se iba dando cuenta que a más abuso a más engaño, más compra de voluntades en los tres Organismos del Estado más se fortalecía su poder. Recordemos en qué se convirtieron, hasta la fecha, los Fondos Sociales instalados por el gobernante Colom, los regalos de abonos e insumos con que Portillo sacaba sus espejitos, el innato descaro mafioso de la señora Baldetti y su pareja política, con carita de yo no fui, el general Pérez Molina. Y ahora con un cómico que juega a dictador que nos entrega, cada día que pasa, a un destino político que afinca un rancio y oscuro militarismo, –porque no da la cara–, protector de corruptos y de narcos que ya nos llevan a convertirnos en el primer narcopaís de Centroamérica.

¿Dónde podemos identificar la lucha contra la corrupción del presente gobierno, sistematizada y definida, en los últimos 18 meses? Al contrario. Tan solo un ejemplo, expuesto por los más afectados. El poder de la mafia del contrabando se ha acrecentado identificando nuevos pasos ciegos en los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Petén y Chiquimula. La defraudación aduanera mina al país por US$2 mil 200 millones anualmente y el contrabando y el tráfico de drogas y de personas crece. Sin que el Ejército nos cuente, cuáles son los resultados del resguardo de las zonas fronterizas, por aire, mar y tierra. La defraudación tributaria crece sin el recelo, ni de la SAT, ni de otras autoridades implicadas en combatirla. En resumen la delincuencia nacional y la internacional ya son incontrolables y nos victimizan en todas sus posibilidades, sin que nos enteremos de cuáles son las medidas determinantes del presente gobierno para protegernos de todas las amenazas y hechos sangrientos que provocan.

Los jueces, posiblemente venales, ya se ablandaron y se destapan sacando delincuentes y narcos de la cárcel y el sistema de justicia intenta perseguir y desesperar a jueces que actúan imparcialmente. El Pacto de Corruptos que mantiene secuestrada la voluntad de otros diputados honestos, en el Congreso de la República, única y exclusivamente legislan para salvarse y salvar a las mafias que insisten en afincarse en el poder y que, de aquí en adelante, gobernarán protegidas por normas y leyes que el actual Pacto de Corruptos les está asegurando.

¿Dónde quedan, dentro de los tres Poderes del Estado, los lazos democráticos que debieron ser respaldo y vivencia de los guatemaltecos? En esos círculos ya quedan muy pocos resabios. Rescatémoslos. Nuestro sueño democrático ya se pudrió y se autocorrompió. No nos conformemos con aceptar que participar en las votaciones y expresarnos con cierta libertad sean las únicos logros que nos conviertan en más serviles y más utilizados por los pícaros y apátridas. Todo lo demás ya se perdió.

Etiquetas: