Sábado 23 DE Marzo DE 2019
Opinión

Hasta dónde debe llegar la responsabilidad del empresario en la contaminación

Lo que se necesita, es crear la responsabilidad extendida de los fabricantes hasta el momento del posconsumo en el final del ciclo de vida del producto.

— Juan José Micheo Fuentes
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En un reciente artículo, Miguel Ángel García Vega publicado en el diario ‘El País’ intitulado ‘La contaminación asfixia a la economía’ daba cuenta que a nivel mundial desde los años cincuenta se han producido 8 mil 300 millones de toneladas de residuos plásticos y solo se ha reciclado o incinerado el 21 por ciento. El resto ha acabado en ríos y mares o desperdigado en vertederos ilegales. Guatemala es el causante de desechos que se están yendo a aguas marítimas colindantes con Honduras que han sido fotografiados por la activista ambiental Caroline Power y donde se pueden apreciar “islas flotantes” de varios kilómetros de extensión de botellas, latas, utensilios de mesa, llantas, zapatos, etcétera, etcétera. En su perfil de Facebook ella comparte las impresionantes imágenes.

Este es un problema que no puede soslayarse, es necesario revisar las leyes de saneamiento en Centroamérica para prevenir los efectos nocivos a la vida y al ambiente. Según la organización Greenpeace los desechos prioritarios que deben regularse para iniciar el proceso de saneamiento son los aceites lubricantes y comestibles, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías de automóviles, envases de todo tipo y embalajes, neumáticos, cigarrillos y pilas. Una cantidad mínima de esos desechos son reciclados.

Se hace necesario de instrumentos económico-legales que obliguen a fabricantes a asumir los costos ambientales y la gestión de recolección de los desechos de sus productos y de químicos de los procesos de producción. La legislación a desarrollar tiene el potencial no solo de asegurar que la gestión se realice de manera adecuada para sanear el medioambiente, sino de ocuparse de la raíz del problema, es decir, el diseño de productos y sus sistemas.

Lo que se necesita, es crear la responsabilidad extendida de los fabricantes hasta el momento del posconsumo en el final del ciclo de vida del producto. La política de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) se caracteriza por: a) desplazar la responsabilidad (física y/o económica; completa o parcial) hacia el productor, alejándola de la responsabilidad del Estado; y b) la provisión de incentivos a los productores para que consideren los aspectos ambientales en el momento del diseño de sus productos. Los fabricantes reciben incentivos para reusar, desarmar y reciclar sus productos, lo que les permite ahorrar dinero.

Una política de REP debe ser gradual e inclusiva, el generador de los residuos puede hacer la recolección a través de un gestor independiente o por su propio medio. Los desechos peligrosos y su eliminación deben regirse por el convenio de Basilea sobre el control de movimientos transfronterizos. Los gestores deben estar certificados y su tarea es declarar el tipo, cantidad, costos, origen, tratamiento, destino y transferencia de los contaminantes.

Una Ley de gestión de residuos y REP debe empoderar a los Ministerios de Ambiente para que sean los rectores en la gestión de los desechos, que incluyan: ecodiseño; certificación, rotulación y etiquetado; sistema de depósito y reembolso; mecanismos de separación en origen y recolección selectiva; mecanismos para manejo racional de residuos; y, medios para prevenir la generación de residuos. Lo que se aconseja es que la Ley sea gradual y que incorpore a las comunidades, gestores y municipalidades para que las regulaciones sean sencillas de operar, fáciles de aplicar y libres de discrecionalidad.

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