Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Pejenomics: Una Economía para Todos

“Lo que vino del Norte en los años siguientes fueron las armas, el dolor, una violencia inimaginable desatada por la ambición de gobernar territorios y controlar sus mercados”. (Álvaro Enrigue)

— Edgar Balsells
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El triunfo de López Obrador coloca en primer plano su propuesta de política económica, denominada “Pejenomics” por sus autores: Graciela Márquez Colín y Carlos Manuel Urzúa, quienes estarán al frente de la Secretaría de Economía y la de Hacienda respectivamente. Y conjuntamente con Eréndira Sandoval, nueva Secretaria de la Función Pública, tienen en común, junto a otros del Gabinete, de ser afines a centros académicos de prestigio, empezando por la UNAM.

A mi juicio lo primero de resaltar es el alejamiento de este gabinete de los economistas y tecnócratas afines al Instituto Tecnológico Autónomo de México –ITAM– que ha sido el semillero de los funcionarios dominantes desde los tiempos de Salinas de Gortari, y cuyo credo son las lecturas de Milton Friedman y otros neoliberales fundamentalistas, que de acuerdo con un leído artículo de Agustín Caso: “el ITAM es la escuela que mal dirige el país”.

¿Qué dice en dos platos la Pejenomics?: el combate frontal a la corrupción y el fomento al capital productivo deben ser el caballito de batalla del crecimiento. El propio Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, afirma que López Obrador podría ser un líder efectivo para los negocios, con un sentido de justicia social a la vez, en un gobierno reformista para México.

La reactivación económica debe estar en la mira estratégica, para ello se debe descansar en una diversidad de actores, creando vehículos diversos para detonar proyectos de inversión e infraestructura, consolidando destinos posicionados e incentivado nodos de desarrollo regional, impulsando un territorio más homogéneo e igualitario.

El diagnóstico apunta a que cuatro mexicanos acumulan el nueve por ciento del PIB y el sistema actual no ha generado las condiciones para una competencia justa, por lo que el Gobierno debe ser el motor del desarrollo y un buen esquema de contrataciones públicas puede ayudar a crear un ecosistema empresarial diverso que favorezca la competencia y la innovación. Además, los emprendedores deben estar en el centro del desarrollo.

Esta política económica, vinculada a la ciencia, la tecnología y la innovación debe estar integrada a una política social y el impulso renovado a la seguridad alimentaria, principalmente en relación con la producción de granos y las actividades transformadoras del agro, buscando, digo yo, una adecuada calibración entre apertura externa y globalización.

En tal sentido, una Economía para Todos no puede sostenerse si no interactúa con un nuevo modelo de gobernabilidad, que incorpore el poder de la sociedad civil y las voluntades y emociones de mujeres, jóvenes, indígenas y los amplios sectores mayoritarios que han sido postergados por los partidos tradicionales. México se torna así en la contracara del decadente uribismo colombiano.

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