Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

35o. Aniversario del Tribunal Supremo Electoral

El primer presidente del TSE fue Arturo Herbruger Asturias..

— MARIO FUENTES DESTARAC
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El 23 de marzo de 1983, en el marco de la apertura política que inició el gobierno de facto del general Efraín Ríos Montt (1982-3) y que continuó el también régimen de facto presidido por el general Oscar Mejía Víctores (1983-6), se emitió el Decreto Ley 30-83 (Ley Orgánica del Tribunal Supremo Electoral –TSE–), por medio del cual se creó el TSE, con funciones autónomas, jurisdicción nacional y no sujeción a órgano o autoridad estatal alguna. Se le asignaron las atribuciones de velar por el cumplimiento de las regulaciones que garantizaran el derecho de organización y participación política, ser responsable, en forma exclusiva, de la organización del proceso electoral y de la declaración de validez de elecciones y adjudicación de cargos de elección popular.

El TSE se integró con cinco magistrados propietarios electos por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de un nómina de 20 candidatos elaborada por una comisión de postulación integrada por el Rector de la Usac, un representante por la Asamblea de Presidentes de los Colegios Profesionales y los decanos de Ciencias Políticas de las
universidades del país.

El 30 de junio de 1983 (hace 35 años), en un acto solemne que tuvo lugar en la Sala de Vistas de la CSJ, se instaló el TSE. La Primera Magistratura del TSE se integró con los abogados Arturo Herbruger Asturias, René Búcaro Salaverría, Gonzalo Menéndez de la Riva, Justo Rufino Morales y Manuel Ruano Mejía, quienes fueron juramentados por el entonces presidente de la CSJ, Ricardo Sagastume Vidaurre. A mí, como Secretario de la CSJ, me correspondió dar lectura a las disposiciones legales y administrativas relacionadas con la creación, funciones, integración e instalación del TSE. El primer presidente del TSE fue el licenciado Herbruger Asturias, quien ocupó dicho cargo hasta el 6 de junio de 1993.

Los primeros desafíos del TSE fueron la organización de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), celebradas el 1 de julio de 1984, de las elecciones generales celebradas el 3 de noviembre de 1985 y de la segunda vuelta electoral celebrada el 8 de diciembre de 1985. Los resultados de dichos procesos electorales fueron incuestionables y respetados, ya que el TSE garantizó la transparencia y la legalidad de los comicios.

En todo caso, en la Constitución decretada por la ANC el 15 de septiembre de 1965, derogada por el golpe de Estado perpetrado el 23 de marzo de 1982, se asignaba la función político-electoral al Registro Electoral (RE) y al Consejo Electoral (CE). El RE, presidido por un director nombrado por el Ejecutivo, era el órgano administrativo, en tanto que el CE conocía los actos y procedimientos, y sus integrantes eran el director del RE, un miembro designado por cada uno de los partidos inscritos y vigentes, un miembro elegido por el Congreso y un miembro nombrado por el Consejo de Estado. Inequívocamente, la consumación de los fraudes electorales ocurridos en 1974, 1978 y 1982 socavó la credibilidad de dicha autoridad rectora de la actividad político-electoral.

Sin duda, la creación e instalación del TSE supuso un parteaguas en la historia político-electoral de Guatemala. No obstante, la regulación básica del TSE no fue incorporada en la Constitución (vigente) decretada por la ANC el 31 de mayo de 1985, sino que solamente quedó en la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Decreto 1-85 de la ANC), que puede ser reformada por el Congreso sin necesidad de consulta popular que ratifique la enmienda. Esto último ha supuesto una permanente amenaza de politización y sometimiento de la autoridad electoral.

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