Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Migración infantil

Desocupación juvenil y Madura.

— Méndez Vides
Más noticias que te pueden interesar

La población de Guatemala crece exponencialmente. Somos fabricantes altamente productivos de niños en un país estrecho, donde ya no cabemos, y por eso nos vamos a donde no nos quieren, porque la supervivencia de la especie manda.

Somos hormigas peleando las escasas hojas de un árbol triste que se va secando. En las camionetas, jóvenes insultan a los viejos reclamando aire, y no los dejan entrar al apretacanutos. Los más atrevidos prueban suerte como ilegales fuera de nuestras fronteras, sin temor a pasar sed en los desiertos, porque aquí están condenados a muerte por inanición, a sufrir por la delincuencia, a quedar olvidados bajo la lava de un volcán o de los muros por los temblores.

Los países desarrollados, por su lado, están envejeciendo, quedándose sin relevo, cerrando sus cárceles y desarrollando clínicas para atender sus adicciones y padecimientos de melancolía. Ya no se reproducen como lo hacemos nosotros por estos lares.

Yo vine al mundo cuando Guatemala tenía apenas 3.7 millones de habitantes, y cuando empecé la vida laboral, luego de pasar la universidad y una etapa breve en el extranjero, la población total se había duplicado. Hoy en día se estima que ya andamos por los 18 millones, y pronto el censo nacional confirmará los datos, aunque desconozco si en el conteo se incluye a los emigrantes ilegales que andan con nuestra bandera esparcidos por el mundo, manteniendo viva la economía de este país con sus remesas.

Lo curioso en la variación de la migración es que antes se iban los jóvenes en la edad de producir, a trabajar, pero ahora las familias están mandando a sus hijos menores, para salvarlos del futuro que temen, como si rendidos y resignados, los padres han descubierto que el desprenderse de los suyos es lo mejor para ellos. Hubo un tiempo que las adopciones se pusieron de moda, pero ahora ya se les manda creciditos, para que se salven.

Según estadísticas mundiales los países europeos mantienen tasas por debajo de lo requerido para mantener el relevo generacional, por lo que se están haciendo viejos, y abren sus puertas a la inmigración, como es el caso de España. Aquí. Por nuestra parte, producimos en exceso, así que nuestros jóvenes quieren relevar antes a la generación anterior, incrementando la desocupación juvenil y madura, por lo que la emigración es como el alivio en una olla de presión, para que no estalle.

No se detendrá a los nuestros con muros ni cárcel ni restricciones, porque el ingenio y la voluntad humana son fuerzas inquebrantables que como placas tectónicas provocan terremotos. Si los países desarrollados y los que tanto hablan de derechos humanos, quieren ayudar de alguna manera, que vengan a invertir en empleo, en producción más allá de la vida que tanto nos encanta multiplicar, o seremos marabunta por todas partes.

Etiquetas: