Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El Palabor y los Paisajes de la Memoria

“Sólo hay una esperanza de contener la ola de violencia: tenemos que recuperar una sensibilidad para todo lo vivo”. Erich Fromm. La Atracción de la vida.

— Edgar Balsells
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Como parte de las recomendaciones de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, en las medidas para preservar la memoria de las víctimas, resaltan el Día de la Dignidad de las víctimas de la violencia y la construcción de monumentos y parques públicos en su memoria. La perseverancia de viudas y líderes diversos logró que cada 21 de junio se recuerde a los caídos. La conmemoración de este año tuvo lugar en un exdestacamento militar de triste legado.

Las viudas de Comalapa inauguraron el Memorial del lugar, con un homenaje póstumo cargado de sentimientos, recordando a los 172 caídos por la violencia cobarde y extrema de las fuerzas estatales en contra de la población civil, cuyos restos óseos fueron encontrados en el Destacamento militar en un área conocida como El Palabor, que hoy cuenta con un área especial, de nombre: Paisajes de la Memoria.

Como lo dijo Oscar Clemente Marroquín en el prólogo de Olvido o memoria, el dilema de la sociedad guatemalteca: “lejos están los sueños de reconciliación que animaron el proceso de paz y con justa razón se ha dicho que penosamente nuestro país vive en estos días una situación pre conflicto sin haber superado el pos conflicto”. Esto fue dicho en el 2001 y hoy bien vale volver a reflexionar cuando se divisa el resurgimiento de personajes nefastos y execrables rodeando los anillos de poder en el Estado.

Durante los setenta y los ochenta se trazaron polígonos de dominación violenta y represiva por todos los rincones patrios, y así como existió un Sepur Zarco, el ejército guatemalteco se asentó en El Palabor en donde centró sus labores de “inteligencia”, que escondían los campamentos de tortura y muerte.

En la cruel e inhumana base militar de El Palabor, varias décadas después, podrán crecer las flores de la esperanza en los alrededores del denominado Paisajes de la Memoria, resonando aún el eco de uno de los tantos mensajes de la líderes de la comunidad: Yixqanataj qach’alal. Les recordamos, les recordaremos siempre, #SíHuboGenocidio.

Una recomendación especial de la CEH prescribe que el Presidente en el uso de sus prerrogativas constitucionales establezca una comisión que bajo su autoridad y supervisión inmediatas examine la conducta de los oficiales del Ejército y de los oficiales de diversos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en activo durante el período del enfrentamiento armado. Además, para fortalecer el proceso democrático una Reforma en la Ley Constitutiva del Ejército y de la legislación militar en general es recomendada, debiendo ser el Ejército apartidario y respetar todas las fuerzas políticas legalmente constituidas. Y es que el concepto del honor militar debe ser inseparable del respeto de los derechos humanos.

“Aquí quedarán los huesos de la impunidad, aquí quedarán los huesos de la esperanza” expresó Rosalina Tuyuc durante la inhumación del primer osario en el exdestacamento militar en San Juan Comalapa, habiendo sido junto a San Luis Jilotepeque, uno de los poblados más golpeados durante los aciagos tiempos de la represión militar.

Valga la reflexión en estos tiempos de ignominia en donde las conciencias de temple y homenaje a la vida nos animan a recordar esta bella frase de Erich Fromm: “el ser humano se jacta de su poder de destrucción para esconder su impotencia como ser humano”. La indiferencia con que fueron recibidas las recomendaciones de la CEH y la ineptitud de los émulos del gobierno de esos tiempos, contrasta con el resurgimiento de la justicia y de sentencias históricas que en el futuro, con gobiernos mejores, deberán ser parte de la enseñanza educativa de los jóvenes.

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