Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Se prepara otro Presupuesto desfinanciado

Fecha de publicación: 25-06-18

La semana pasada, el ministro de Finanzas Públicas (Minfin), Julio Héctor Estrada, presentó al Gabinete de Gobierno los techos presupuestarios indicativos que serán la base del Proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos para el ejercicio fiscal 2019, perfilando una asignación presupuestaria general de Q88.994 millardos, o sea un aumento de 15.6 por ciento con respecto al techo presupuestario de 2018 (Q76.989 millardos) y muy similar al proyecto presupuestario para 2018 que presentó el gobierno al Congreso en agosto de 2017 (Q87.9 millardos). En todo caso, este aumento presupuestario de un año a otro (15.6 por ciento) que se propone sería el más alto desde el régimen de Álvaro Colom (2008-2), durante el cual el gasto público se desbordó y la deuda pública se duplicó.

El Minfin está asumiendo ingresos tributarios para 2019 por Q65.2 millardos, lo que supone un aumento de Q8.5 millardos (15 por ciento) con respecto a los ingresos tributarios obtenidos en 2017 (Q56.7 millardos), que están teniendo un comportamiento muy similar este año, ya que lo recaudado a mayo de 2017 fue Q23.4 millardos y lo recaudado a mayo de 2018 fue Q24.7 millardos, o sea un incremento de 5.5 por ciento, que, dado el mediocre desempeño económico que se proyecta para este año y el año entrante, lo más probable es que la recaudación en 2018 y 2019 no supere los ingresos tributarios de 2017.

En el proyecto presupuestario para 2018, presentado por el Minfin al Congreso, se anticipaban ingresos tributarios por Q63 millardos. En todo caso, cabe recordar que los ingresos tributarios generados en 2017 (Q56.7 millardos), con amnistía fiscal incluida, no llegaron a la meta de recaudación prevista, lo que redundó en la remoción del ex superintendente de Administración Tributaria, Juan Francisco Solórzano Foppa.

Sin duda, la nueva cifra presupuestaria (Q88.994 millardos) no asume la grave contracción económica, reconocida por el Banguat y el Minifin, por lo que si la misma se aprueba el déficit presupuestario (a financiarse) seguramente será bastante mayor al previsto (2.4 por ciento del PIB).

Eso sí, nuevamente se incorporan al proyecto presupuestario 2018 las escandalosas erogaciones por concepto de aumento de la burocracia estatal (especialmente en el reglón 029), para financiar los convenios colectivos de trabajo en el sector público, que por cierto siguen sin revisarse, las transferencias multimillonarias a los opacos fideicomisos de ejecución de gasto público, fondos sociales y oenegés, así como para financiar el abusivo Listado Geográfico de Obras de los diputados constructores, los dispendiosos programas clientelares (llamados “programas sociales” por el régimen de Colom) y las erogaciones superfluas (viajes, viáticos, gastos de representación, gasolina, vehículos, guardaespaldas, alimentación, armas y municiones, etcétera).

Sin duda, si finalmente el Congreso aprueba el proyecto presupuestario del Minfin para 2019 (Q88.994 millardos), este inexorablemente se traducirá en otro presupuesto estatal desfinanciado, lo que supondrá la contratación de más deuda pública, para cubrir el exceso de gasto público.

En nuestra opinión, en lugar de pensar en más gasto, deberían adoptarse e implementarse políticas de disciplina fiscal y equilibrio presupuestario de cara al próximo futuro. No se auguran tiempos de “vacas gordas” para el año siguiente, sino que más bien se anticipan tiempos de “vacas flacas”, lo que podría traducirse en incertidumbre, desinversión, desempleo, frustración, conflictividad y hambre. Por consiguiente, en vez de seguir gastando a manos llenas los impuestos de los contribuyentes y girando irresponsablemente sobre el crédito público, el gobierno, además de abrocharse el cincho, debería diseñar e implementar estrategias para alentar, atraer y proteger inversiones productivas y fuentes de trabajo.