Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Migrar del infierno

Es contraproducente hablar en generalidades sobre violencia.

— María Aguilar
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Es inaudito, pero no sorprendente, dado el nivel de funcionarios escoria que tiene el gobierno, que las autoridades guatemaltecas tardaran tanto en pronunciarse sobre la separación de familias y el encarcelamiento de menores en las fronteras de Estados Unidos, la cual se ha tornado en una crisis humanitaria.

Las políticas migratorias de Donald Trump, que cuentan con el apoyo del Partido Republicano, funcionarios de su gobierno y un sector de ciudadanos comunes, son inhumanas y violan derechos humanos básicos. Estos son actos que quedarán marcados en la historia de ese país como otro episodio infame de racismo, violencia e hipocresía en su relacionamiento con las minorías.

Sin embargo, las migraciones deben ser analizadas en un contexto amplio dado que existen múltiples condiciones que llevan a poblaciones a  no dejar de emigrar. En el caso guatemalteco, dado la cercanía a Estados Unidos, sería imposible no tomar en cuenta los efectos históricos de la política exterior de ese país hacia nuestra región, la cual se ha basado en despojo, desestabilización política de gobiernos democráticos por defender intereses empresariales, ayuda a regímenes militares y genocidas, aprovechamiento de mano de obra barata, hasta llegar al Siglo XXI con sus políticas neoliberales.

Pero también está la responsabilidad local. Familias y niños no buscan migrar a un infierno hostil sino es porque intentan salir de uno peor. Es contraproducente hablar en generalidades sobre violencia, maras o pobreza como causantes de las migraciones cuando existen personas y  colectivos que han creado esas condiciones. Aquí los responsables son aquellos funcionarios que han llegado al Estado para robar y no gobernar. Son culpables los que viven en lujos usando el dinero de un pueblo que ni en múltiples vidas podría costearse los mismos placeres. Ejemplos de corrupción hay muchos, pero estos son lacayos y engendros políticos del sector que carga con la mayor responsabilidad de la crisis en el país: la elite guatemalteca.

En Guatemala será imposible abordar el tema de migración sino se trata de manera estructural el problema de inequidad y pobreza crónica que afectan a la mayoría y eso no se logrará hasta que las elites dejen de manejar este país y los recursos a su antojo.

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